Navidad: un diálogo entre la teología, psicología y la ética.
| Niño Cusqueño |
Rosa, de 24 años, llega a la consulta remitida por un abogado. Es acusada de intentar asesinar a su hijo recién nacido y de negarse a alimentar a sus otros tres hijos. Su relato incoherente y la ausencia de ilación narrativa sugieren un cuadro clínico complejo: depresión posparto, esquizofrenia o violencia familiar. La confusión diagnóstica refleja la tensión entre categorías médicas y realidades sociales, y nos confronta con el misterio del sufrimiento humano.
La psicosis posparto (F53.1), como me indicó el psiquiatra Nicolás Campano y el equipo de trabajo de aquella época, puede ser entendida como una desconexión temporal de la realidad, un intento desesperado del ser humano de escapar a sufrimientos indecibles (Foucault, 2006). La medicalización y la psicoterapia permiten la reconexión afectiva, como se evidenció en la recuperación de Rosa y su vínculo con sus hijos. Este proceso muestra que la ciencia psicológica, cuando se integra con un enfoque ético y de cuidado, puede transformar una denuncia punitiva en un camino de reparación y esperanza. Allí donde parecía imposible, brotó un gesto de ternura: la sonrisa de Rosa, que devolvió humanidad a la escena.
El relato de
María en el Evangelio de Lucas no solo narra un acontecimiento religioso, con
el detalle propio de su ser médico (Col. 4:4), sino que refleja la lucha de las
mujeres por ser escuchadas y respetadas en sus decisiones (Donath, 2016). Su
consentimiento al anuncio del ángel implica un “sí” a la vida y, al mismo
tiempo, un “no” rotundo a las condiciones humillantes de servidumbre bajo el
imperio romano. Ese sí es también un acto de resistencia, un gesto de dignidad
que atraviesa los siglos.
La virginidad,
cuidada en el pueblo judío, simbolizaba la esperanza de un Salvador. José, al
optar por creer en el sueño de la liberación (Gutiérrez, 2002), se convierte en
aliado de María, compartiendo el silencio y la humillación, pero también la
esperanza de un futuro distinto. La teología aquí se entrelaza con la ética del
cuidado: María y José representan la resistencia contra un sistema que
esclaviza y la afirmación de la dignidad humana. Son compañeros en la fe y en
la lucha, testigos de que la esperanza se construye en alianza. Sobre todo en un contexto donde los mensajeros del Imperio Romano violaban a las mujeres, de pueblos sometidos, antes que contrajeran nupcias con sus futuros esposos.
La historia de
Rosa y la de María dialogan en un mismo horizonte: el sufrimiento humano y la
posibilidad de esperanza. Rosa, víctima de violencia familiar y de la falta de
psicoeducación en contextos rurales, encuentra en la psicoterapia un camino de
recuperación. María, víctima potencial de humillación social, encuentra en su
consentimiento y en la fe de su pueblo un camino de liberación. Ambas nos
enseñan que la vulnerabilidad no es derrota de un mundo esclavizado hoy al consumo
adictivo
Ambas narrativas
muestran que la psicología y la teología, cuando se integran, ofrecen una ética
del cuidado que reconoce la fragilidad y la dignidad de las mujeres. La
psicosis posparto de Rosa y el embarazo de María, aunque distintos, revelan la
necesidad de acompañar, escuchar y sostener a quienes atraviesan situaciones
límite. Allí donde la vida parece quebrarse, puede surgir un nuevo comienzo.
El nacimiento de
Jesús en un pesebre (corral), en medio de animales y precariedad, simboliza la
realidad de millones de seres humanos que carecen de un lugar digno para nacer.
Sin embargo, este acontecimiento se convierte en signo de esperanza: la
posibilidad de un ser humano nuevo que cambie el rumbo de la historia. Por
ello, la esperanza que transmite la Navidad se entiende mejor desde la teología
narrada en el libro del Apocalipsis (Arens, Eduardo-Díaz, Mateo, 2000): la
mujer que aplasta la serpiente y anuncia un mundo renovado.
La psicología nos enseña que la reconexión afectiva es posible; la teología nos recuerda que la liberación surge en medio de la humillación. Ambas disciplinas, unidas por la ética del cuidado, nos invitan a construir comunidades donde el sufrimiento se transforme en esperanza y la vulnerabilidad en fuerza compartida.
¡Feliz Navidad!
Que la ternura de María y la sonrisa recuperada de Rosa nos recuerden que
siempre es posible renacer.
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Arens,
Eduardo-Díaz, Mateo. (2000). Apocalispis; la fuerza de la esperanza.
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Castillo, J. M. (2005). La
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arrepentidas. Barcelona: Reservoir Books.
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