martes, 19 de junio de 2018

"Aquarius"; reacciones psicológicas, desde Perú.

Una patera (balsa), con 47 personas se hundió mientras intentaban llegar a tierra. No pudieron rescatarlos. Los sobrevivientes ya tienen el status de refugiados. No contarán con Seguridad Social. No tienen derecho a la salud universal, porque los miedos pudieron más que el sentido humanitario en el país que los acoge. Y vuelve la pregunta: ¿Globalización o mundialización?  Cuestionamiento que todos se hacen en el planeta, desde el lugar donde se encuentren y en la situación que estén.  La patera que se hunde, es el símbolo de la tragedia que muchos viven entre países, pero también entre poblaciones internas que migran de un lugar a otro, en su mismo territorio, por las mismas razones. Lo que sucedió en Perú, aún es latente en la memoria de los peruanos. 

Si hasta el 2009, la cantidad de inmigrantes, en el mundo, era de 214 millones (3% de la humanidad), imaginemos la cifra al día de hoy. Atrás está quedando el delirio mental de las fronteras, como uno de los inventos que más conflictos y muertes ha ocasionado en la historia de la humanidad. Este fenómeno ahora tiene cifras exactas en las remesas que hasta el 2008 era 328 mil millones de dólares. Cuando la ayuda pública para el desarrollo era solo de 105 mil millones de dólares, en la misma fecha. La distancia y contradicción es enorme entre las cifras económicas. Desmantela cualquier prejuicio alucinado que se pueda tener respecto a los inmigrantes. Cuanto más se cierran las fronteras más crece esta economía. Para la psicología esto es una disonancia cognitiva, muy común. Para la economía es una paradoja.  Se estima que para el 2030 seremos 8 mil millones de seres humanos.  En Europa, la población estará en envejecimiento avanzado, para esa fecha, porque los índices de natalidad han disminuido en forma vertiginosa, de manera especial en Alemania, Italia y España.

Cuando alguien migra de su país, se queda viviendo en un lugar imaginario que dejó.  Este fenómeno cognitivo lo acompañará toda su vida.  Testimonio de esta vivencia son los españoles que se quedaron fuera de España, viviendo en un país imaginario, del que nunca saldrán, aun cuando tengan la oportunidad de volver a su tierra natal, que para ellos es totalmente desconocida.  Es lo mismo que, en este momento, está sucediendo con los peruanos que migraron a Venezuela y que hoy no se atreven a volver a la tierra de origen.  Para los que regresaron, simplemente ya no se sienten “de aquí”.  El invento de las fronteras sigue pasando factura en las percepciones de las relaciones interpersonales, pero también de las negociaciones internacionales, al respecto.  No solo se vive en la tierra que acoge, sino también en la tierra instalada en la imaginación.

“Aquarius” está dejando una gran lección, independiente de las políticas migratorias que tenga cada país: el desafío por seguir apostando por desmantelar nuestros supuestos imaginarios de fronteras, para reinventarnos hacia una nueva transformación de la humanidad, que derrote los prejuicios étnicos que tanto daño han hecho en la salud psicológica de toda la humanidad.  Los testimonios, desgarradores, de la tripulación del “Aquarius” es la historia sintetizada de la evolución de la humanidad.  Romantizar esta realidad, es tan brutal, como imaginar ideas de prosperidad para el desarrollo, a partir del fenómeno migratorio.  Pero, las experiencias y cifras, nos indican que hay un desafío que tenemos que mirar en positivo.  Acaso, la  historia de las migraciones peruanas ¿no nos está demostrando el correlativo entre desarrollo económico y búsqueda de reivindicar los derechos de inclusión para todos?  Sin embargo, como se sabe en psicología, cuando suceden grandes transformaciones humanas, tanto subjetivas como comunitarias, se corre el riesgo de estancarse en etapas regresivas, para la autodestrucción o para dar un paso importante hacia otro nivel, al salir de esa crisis. Es lo que estamos viviendo con las actuales fuerzas políticas, que desgastan nuestra atención.  Asimismo, sabemos que seguir apostando por un modelo psicoeducativo no es la solución a mediano ni largo plazo, porque nos está demostrando que no tiene incidencia en la inclusión.  La salud psicológica, desde la experiencia peruana, nos está proponiendo realizar programas socioeducativos, que respalden el desarrollo humano, para una mejor convivencia entre seres humanos, en la dinámica de migraciones. La tragedia de “Aquarios” nos interpela en todos los niveles.
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BARRANTES, Roxana- CUENCA, Ricardo y MOREL, Jorge. (2012). Las posiblidades del dearrollo inclusivo: Dos historias regionales. Lima: IEP.

DEGREGORI, Carlos Ivan y Otros. (2003). Jamás tan cerca arremetió lo lejos; memoria y violencia politica en el Perú. Lima: IEP - SSRC.

WITHOL DE WENDEN, C. (2013). El fenómeno migratorio en el sglo XXI. México D.F.: Fondo de Cultura económica.


Wyoming. (19 de junio de 2018). #Elintermedio. Obtenido de LaSexta.com: http://www.lasexta.com/programas/el-intermedio/revista-medios/naiara-galarraga-una-mujer-del-aquarius-tuvo-que-decir-que-tenia-vih-para-no-ser-violada-por-militares-pero-la-obligaron-a-masturbarles_201806185b2812090cf2778719f55fda.html

domingo, 17 de junio de 2018

Psicología de las fantasías sexuales

Y es que las fantasías son la base del ensayo de las relaciones interpersonales adultas, para vivir intensamente la vida de pareja, pero también para experimentar el placer de la amistad intensa.  Sin fantasías es imposible vivir.  Porque no se podría hacer proyecciones en la vida, ni planes a corto, mediano y largo plazo.  Gracias a ellas, se puede imaginar un viaje con la pareja, hijos, amigas, amigos, familia entera o un encuentro de fin de semana.  Sentir el placer de ser felices con las personas que se ama.

Nunca se vuelve a ser la misma persona, desde que el cerebro comienza a segregar norepinefrina, dopamina y feniletilamina, porque las consecuencias psicológicas de la euforia, júbilo y aturdimiento, se convierten en el pan de cada día en el comportamiento humano. Justo, cuando las hormonas están en plena ebullición.  Es el regalo más bello de la vida. Momentos en que no importa gastar el tiempo mirando al vacío, imaginando a la pareja de toda la vida.  Viendo en la mente el deleite que se puede experimentar en la sexualidad.  Tiempo en que el cuerpo comienza a cambiar lentamente.  Se va haciendo adulto.  Ocurre el primer beso.  La menarquía (primera menstruación) y la espermarquia (primera eyaculación) El primer contacto del sexo genital, para muchos y muchas. Estas fantasías son las compañeras de camino hasta la muerte.  Tan constantes, como el minutero del reloj.   ¿Qué sucede si las interrumpo?

Los adultos saben perfectamente qué sucede en esta etapa.  Se asustan que los menores dejen de ser niños y niñas.  Intentan controlar estos pensamientos.  Desean controlar y, para lograrlo, aplicaron métodos tradicionales como: recomendar las prácticas deportivas, aplicar muchas responsabilidades, duchas de agua fría, confesiones si son creyentes.  Porque, así fueron entrenados los mayores.  El cerebro que está en su mejor etapa, ensayando para las relaciones adultas, aprende a cortar el algoritmo de las fantasías, que producen placer.  Aprende a interrumpir el curso del placer como práctica normal de nuestro organismo, con ese tipo de métodos impuestos por los adultos.  La psicología de la persona que interrumpe las fantasías se entrena para no disfrutar del placer de los sueños.  Toda fantasía que cause placer, asusta y se oculta, para protegerse de la mirada inquisidora del adulto.  De ahí, la inseguridad de hablar de las fantasías con la pareja, de compartir los placeres del cuerpo con otros y otras. Además, vuelven una y otra vez, después de cada interrupción, cuando se encuentra relajada, con mucho más carga en su contenido, creando preocupación y ansiedad, en la persona. La pornografía, en el caso de los varones,  se convierte en el uso oculto de excitación artificial, para motivar la excitación sexual con quienes se ama.  Suple el vacío de las conexiones neuronales, a nivel límbico, sin llegar a la corteza cerebral. En las mujeres, las fantasías tienen algunos matices diferentes, por lo mismo que tienen más carga romántica, impuesto por la cultura en la crianza respectiva.

Se viene abajo el erotismo, con las prácticas tradicionales, por tratar de evitar que las fantasías sexuales hagan los suyo en los seres humanos, que están llegando a la adultez.  El erotismo es el trabajo psicológico de la dinámica aparición-desaparición, juego que se practicó desde que se era bebé.  El contenido erótico es propio de la fantasía, como un mecanismo de corticalización del placer.  Es la vivencia subjetiva de ver la desnudez de la persona por la que se siente atracción, pero al mismo tiempo cubrirla, culminando el proceso de la fantasía, por eso el poder de la seducción.  La pornografía no tiene erotismo.  Es un vacío en el cerebro humano.  La pornografía expone la desnudez, sin más, no la cubre.  El objetivo es la excitación inmediata.  No está hecha para el erotismo, mediador del afecto, ternura, placer intenso, que es interrumpido por los métodos tradicionales.  La exposición directa de los detalles de la desnudez, es el trabajo pornográfico.  En ese sentido, la sociedad se ha vuelto una "Sociedad Porno".  De ahí, las relaciones de la inmediatez que causa grandes decepciones.  Se aprendió a evitar las mediaciones e ir a los detalles de la desnudez directamente.  Se interrumpe la exploración relacional.  Cada vez, la fantasía ocupa el lugar del limbo, lo reprimido o la obsesión.  La creatividad, en las relaciones está fuera del alcance psicológico de los seres humanos, porque el erotismo se ha marchado para dar paso a las relaciones porno, triviales, líquidas, fraccionadas por la violencia de la exposición en todos los niveles de las subjetividades.  De ahí, el éxito de las redes sociales, donde se exige exponerlo todo, y de los reality show. ¿Qué hacer?

Dejar libre a la fantasía para que llegue a su final.  No interrumpirlo.  La psicología, producto de este trabajo cortical, tiene que culminar cuando la fantasía llega sin haberla originado intencionalmente.  Disfrutarla.  No interrumpirla.  Con ello, se habrá evitado la futura ansiedad que produce las relaciones afectivas y amorosas, expresado en miedos y desconfianza.  Se evita la falta de creatividad en las relaciones amorosas, familiares y vínculos de amistad. Se logra disfrutar del placer de vivir con otros y otras, amando con sinceridad. Para eso, es necesario respetar los espacios privados y los tiempos mirando al vacío, especialmente en la edad del inicio de los cambios hormonales.

Cuando termino de decir esto, los alumnos me miran de pies a cabeza.  No pueden creer lo que hasta aquí he dicho.  Y yo, me siento intimidado por sus miradas.  Entonces pienso en Eva, Francisco, Edisson, Maritza, Flor… aquellos rostros a quienes he escuchado sus historias para reivindicar el derecho a la fantasía, en busca de la madurez psicológica del placer en las relaciones interpersonales. Gracias Arthuro, por esta conversación. 
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BARTHA, R. (2010). Antropología del cerebro. La conciencia y los sistemas simbólicos. México D.F.: Fondo de Cultura económica.

DENEGRI, M. A. (2012). Obscenidad y Pornografía. Lima: Fondo Editorial Inca Garcilaso de la Vega.

GILLIGAN, C. (2003). El nacimiento del placer. Una nueva geografía del amor. Buenos Aires: Paidós.

HAN, B.-C. (2013). La Sociedad de la Transparencia. Barcelona: Herder.

domingo, 10 de junio de 2018

Psicología del placer sexual


Estoy mirando la escena en mi recuerdo, cuando me cuentas sobre la anécdota aquella de tu hijo de cuatro añitos, mientras preparas una ensalada para almorzar.  Estas de pie.  Tu marido te observa a una distancia corta:
Estaba mezclando las verduras.  Mi pequeño viene, se abraza fuerte a mi pierna derecha.  Le acaricio la cabeza, con mucha ternura.  De pronto, siento que comienza hacer movimientos con su cadera.  ¡Se estaba frotando en mi pierna!  Miré a mi esposo y él entendió lo que quería explicarle.  Separé a mi hijo, con cuidado, y mi esposo lo distrajo con una pelota.  Comenzaron a patear la pelota distanciados. Pateando la pelota de un lado a otro.
Entonces imagino a tu pequeño, experimentado cariño y ternura, mientras te abraza.  Te siente gigante frente a él.  Al mismo tiempo, abraza tu pierna con mucha pasión y ternura.  Siente un profundo afecto dentro de él.  Se emociona y comienza a experimentar el placer inmenso que nos produce las personas que amamos.  Propio de la reacción de cualquier ser humano.  Se excita y las conexiones neuronales se activan de igual forma como cuando se tocaba los genitales cuando estaba en el útero y cuando salió de él, se pasaba mucho tiempo realizando esa conducta.  Jugando con sus genitales solo. A ti te inquietaba un poco.

Entonces me pregunto ¿Qué hubiera pasado si no hubiera sido tu hijo sino tu hijita, la que hubiera hecho ese gesto? ¿Te hubieras dado cuenta?  La respuesta es NO.  Porque sus genitales son internos y no se siente.  Tu hijita se hubiera quedado prendada de tu cariño y el papá también la hubiera arrebatado de tu lado, para sentirse abrazado por ella.  No la hubiera distanciado.  Porque, es bello sentir tanta ternura y cariño.  Tu hijita, hubiera terminado el recorrido neuronal del placer y cariño juntos.  Como suele suceder.  Por eso, el prejuicio: “las niñas son más cariñosas”. 

Tu hijito varón, como yo que escribo estas líneas, interrumpió ese proceso que para las niñas es tan normal.  Separó el afecto y cariño del placer que produce la genitalidad.  Las conexiones cerebrales, no completan el circuito y aprenden a interrumpir la intensidad del cariño y afecto del placer que produce el sexo.  Entonces, comienzo a entender por qué puedo hacer el amor, sin enamorarme, como todo varón.  Entiendo por qué me siento tan incómodo, cuando alguien demuestra excesivo amor, cariño y afecto hacia mí y me incomoda, porque pierdo el control.  Me asusta, porque mi cerebro se desconecta o perturba de una operación neuronal no culminada del placer, interrumpida desde siempre.  Tiendo a asfixiarme del afecto y ternura, porque no sé cómo responder.  Prefiero la lejanía a toda relación intensa.  La cercanía solo para el sexo, por el puro placer de explotar, sin ninguna emoción de afecto y ternura. 

En ese sentido, tengo que re-aprender esa conexión sin miedo a perder el control, para experimentar el inmenso placer de unir el afecto, cariño y ternura al sexo intenso.  De lo contrario seguiré en la disfuncionalidad de sentir el vacío afectivo, sin saber por qué no me siento muy amado o la inseguridad de no quedarme con la persona con la que experimento reciprocidad amorosa, porque me asfixia su cariño. 
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HITE, S. (2004)). Informe sobre la familia. Paidós: México.

MASTER, William H. y JOHNSON, Virginia E. (1978). El vínculo del placer; un Nuevo enfoque del compromiso sexual. Barcelona: Grijalbo.

REINISCH, June – BEASLEY, Ruth. (1992). Nuevo Informe Kinsey sobre sexo. Barcelona: Paidós.

sábado, 2 de junio de 2018

Psicología de los cuatro sexos en la biología.

Tengo que reconocer que me sorprendiste cuando me dijiste que uno de los sexos innombrables es el XO.  Mi prejuicio de varón me hizo agradecer a la vida por ese proceso evolutivo.  Pequeña, no importa.  Mejor aún que sea estéril, en estos tiempos de tantas angustias.  Solo disfrutar del placer del sexo.  Insististe en demostrar que el mundo está repleto de este sexo.  La ciencia le dio el nombre del científico que lo descubrió, porque no tenía cómo decirlo y explicarlo.  Además, tuvieron que afirmar que era una enfermedad.  Sin embargo, tienen una inteligencia normal.  Por lo tanto, este sexo, por tener el cromosoma X, y otras razones genéticas más, está en el rubro del sexo XX.   El XO es libre de la maternidad, si se les compara con el XX.  Hay millones en el mundo.  El sexo XO puede disfrutar del sexo, de la vida, de su inteligencia, sin otras preocupaciones de la vida que no sea salir adelante como los otros sexos.  Nadie sabe cómo es que se origina este sexo.  El día que lo sepamos, muchos intentarán evitarlo, para sujetarlo a la obsesiva y enfermiza mentalidad afirmando que deben existir dos sexos y nada más. 

Pero también hablaste de mí, estimada Silvia.  Porque, me hablaste de un cuarto sexo: XXY.  También le pusieron el nombre de científico que lo descubrió.  ¿Qué nombre le iban a poner si ya teníamos dos “para siempre”?  Además, también era mejor decir que era enfermedad, aunque los millones que existen en el mundo, no tengan ningún síntoma de nada en su existencia.  Sufrirán un poco de bullying porque usan los servicios higiénicos de los XY.  Asistirán a las escuelas de los XY.  Sin embargo, son diferentes, porque son más pequeños en todo, siempre.  Inteligencia normal.  Algo muy curioso de su naturaleza, que ha sacado de quicio a todos los científicos presionados por sus creencias: no pueden tener hijos.  La biología hizo este sexo para no reproducirse.  Simplemente, están hechos para disfrutar de sus beneficios.  Disfrutar del placer de vivir, igual que el sexo XO.  Suelen esconderse y ser llamados como el sexo XY, para evitar el bullying social.   Suelen visitar las miles de ofertas donde ofrecen crecimiento del sexo XY. 

Los científicos llamaron a estos cuatro sexos de la siguiente manera: XY = varones. XX = mujeres.  XO = Turner.  XXY= Klinefelter.  La biología simplemente no les puso nombre.  ¿Por qué?  Porque el sexo tiene una diversidad infinita como la vida.  Está hecho para eso, para el disfrute en la diversidad.  Nadie la puede encasillar.  Si las maravillas del ADN se dieron a conocer en el año 2000, los sexos recién están haciendo su aparición en estos tiempos.  Pero, la psicología nos puede decir claramente que no es la biología lo que define el sexo para relacionarnos.  Lo que define a los sexos es el paradigma mental que hayamos fabricado.  Por ello, hemos preferido, gracias a la psicología categorial darle el nombre de varón y mujer.  Hoy, esta psicología que encasilló nuestros paradigmas no puede sostener esta clasificación, bajo ninguna circunstancia, en el nombre de estos millones de seres humanos que tienen sexo diferente a esta categoría.  La psicología que se resiste a salir de ese esquema dicotómico, simplemente raya en lo dogmático.  La ciencia no puede ser dogmática ni definitiva.  Siempre es circunstancial.  Siempre habrá hipótesis por comprobar y descartar.  Lo que antes se consideraba enfermedad, por los prejuicios mentales y conductuales, hoy no lo son más.  La biología sabe muy bien que son cuatro sexos, como mínimo en la naturaleza humana.  Por supuesto, que son muchos más.

Tenías que ser psiquiatra estimada Silvia, para poder entender tu lenguaje.  Para ayudar a salir del anonimato a millones de seres humanos.  Porque, desde que leí el libro que escribiste con mucha pasión, entendí a miles de mis pacientes.   Además, de entenderme a mí mismo, para no poner nombre a mi sexo y simplemente disfrutarlo y vivirlo, responsablemente.  Sin temores, liberado de prejuicios y sistemas mentales que aplastan la vida.  Un beso, Silvia, por este trabajo arduo que has emprendido, y en el que me siento muy comprometido desde las ciencias de la salud psicológica.   No sé como nombrar tu sexo, querida Silvia.  Tengo la sospecha que no querrás jamás que nos enteremos, porque no es importante, ni relevante, para disfrutar de la vida, ni de las relaciones.  Gracias, por esa oportunidad de espacio psicológico para gozar de la naturaleza humana, como jamás antes en nuestro proceso evolutivo. 

Mis alumnos me quedaron mirando muy alegres y con un gesto de gratitud.  Entonces les dije, me pueden llamar Billy, por favor.  Nuevamente gracias Silvia, porque también sonreíste cuando me mirabas a través de tu libro. 

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DI SEGNI, Silvia. (2013). Sexualidades. Tensiones entre la psiquiatría y los colectivos militantes. Buenos Aires: Fondo de Cultura económico.

lunes, 21 de mayo de 2018

Paranoia, psicopatología que se contagia.


Siento que alguien está siguiéndome para hacerme daño.  Me vigila por las ventanas de mi casa.  Cuando salgo para hacer algo en la calle siento que está mirándome o marcando mis pasos.  En un centro comercial disimula para observarme.  Por una calle, en la que estoy caminando.  Cuando ya está muy cerca, mi corazón comienza a palpitar aceleradamente.  Los médicos le dicen taquicardia.  Mi respiración es más profunda y rápida.  No puedo evitar el ruido que hago al respirar, aunque intente contenerlo.  La piel se me eriza por todo el cuerpo.  La mirada solo busca un escape, por eso mis ojos miran a todos lados.  Los músculos se tensan, listos para comenzar a correr, escapar como sea de una situación que puede costarme la vida.  Algunas veces produce ahogo en la garganta, no puedo hablar ni gritar, porque me asfixio.  Otras veces, mi mente trabaja más rápido, me camuflo y escondo rápido, para que no me vea, protegerme de cualquier manera.  Mi cerebro puede darse cuenta rápidamente que no es uno sino muchos, que han conspirado para hacerme daño.  Es cuando siento los síntomas nuevamente, pero en su máxima expresión. 

Si estoy con alguien de confianza, le contagio mi ansiedad.  Lo convenzo y hago que también se asuste.  Que viva a la defensiva, para protegernos.  Le puedo demostrar todas las coincidencias que existen y afirman que nos persiguen para hacernos daño.  Para liquidarnos.

Todos los que hemos vivido en la décadas desde el 80 al 2000 somos víctimas de la paranoia, con esos mismos síntomas, en diferentes grados.  Al comienzo fue el miedo al grupo terrorista Sendero Luminoso.  Posteriormente a las Fuerzas Armadas.  Finalmente, se contagió a los vecinos y familiares.  Vimos como las personas escapaban espantadas de sus pueblos, donde la violencia estaba marcada.  Los terroristas y militares, que se enfrentaron en aquella época tienen un shock post traumático, que se expresa en la paranoia.  No pueden vivir, sin estar alertas a las amenaza de alguien que les persigue para hacerles daño.  El oficial Edwin Donayre, es expresión de esa psicopatología.  La lideresa Kiko Fujimori ha sido formada, desde muy pequeña, en un sistema paranoico, por el asesor presidencial de la época en que su padre fue Presidente del Perú.  Ellos buscan grupos donde las personas tengan ese mismo nivel de paranoia.  Si no encuentran esos grupos, entonces los crean ellos mismos, para certificar en la realidad lo que su imaginación maquina al extremo, por una cuestión de malformaciones en sus conexiones neuronales que producen en alto grado el neurotransmisor de adrenalina, lo que hace que su sistema nervioso esté en alerta máxima, para escapar o matar a su perseguidor imaginario.

Así tenemos, terror para todos (PALACIOS, 2018).  Donayre que ve terroristas por todos lados.  Así vivirá siempre e intentará demostrar a todos los que le rodean que así es. Al punto que todos creeremos su historia.  Keiko Fujimori, trasmitirá que todos la quieren tumbar, le roban las elecciones, que hay que defenderse porque todos la acosan y la persiguen para hacerle daño.  Así lo comprobará igual que Donayre con filmaciones ilegales, camuflándose para demostrarlo.  Los grupos que ellos forman y se rodean son tremendamente paranoicos.   Y los que no pertenecemos a sus filas, igual nos contagiamos de la paranoia para consolidar el circulo vicioso cognitivo de la paranoia. 
Ellos se camuflan, para demostrar que la paranoia es real y no producto de su imaginación: El argumento que a todo el Perú quieren ponerlos débiles, es su inspiración cognitiva patológica.  Por eso, demuestran la fuerza para apabullar a sus atacantes imaginarios.  El resultado, traerse abajo cualquier ley que muestre debilidad y salir del status quo que les pueda dar un mínimo de seguridad temporal.  Tienen que defenderse de un sistema educativo que quiera feminizar a todo el mundo, especialmente a nosotros los varones, que somos los fuertes.  Se agrupan en una religiosidad funcional, que les ayude a convencer a todo el mundo, que el diablo existe y está en todo lados, para dar miedo y sientan lo que ellos sienten.  Por eso, no se guardan ningún adjetivo de: criminal, terrorista, gay, lesbiana, todos esos adjetivos son lo mismo.

 ¿Cómo evitar el contagio de la paranoia? 

No votemos por personas que estuvieron involucradas directamente en la violencia de esos años negros del Perú, por una cuestión de salud psicológica.  No hagamos caso a los grupos políticos y religiosos que ellos han formado o a los que pertenecen, porque lo que buscan es convencernos que no vivimos en una época diferente, donde ya no hay guerra interna.  Intentemos volver a enfrentarnos a nuestra realidad actual, poco a poco, desensibilización sistemática, para demostrarnos que las instituciones no nos quieren hacer daño.  Apartémonos de esos grupos y esos líderes, porque nos contagiaran de su patología y no nos dejaran disfrutar el mundial de Rusia 2018, con Paolo o sin Paolo, ni nos dejarán ser felices en nuestra patria, con mundial o sin mundial.  
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PALACIOS, R. M. (20 de mayo de 2018). larepublica.pe. Obtenido de larepublica.pe: https://larepublica.pe/politica/1245582-terror

jueves, 26 de abril de 2018

Para Elisa, en nombre de Patty.


¿Qué haces si un hombre te roza, cuando el bus está muy lleno?  ¿No sientes cosas?
Mientras está preguntando, le está sonriendo, pero mirando fijamente.  Desde este momento, la imagen de Patty, se quedó grabada como un tatuaje en mi mente.  Su amiga mormona no sabe qué responder.  Sola atina a mirarla muy seria.  Y yo, me hago el desentendido, mirando al suelo, pero esperando la respuesta.  Así me gusta ella.  Sus cabellos sueltos.  Sus labios pintados muy suavemente.  Sus lentes de chancona empedernida.  Tengo mucho miedo a sus preguntas también, que sobrepasen mis conocimientos, porque yo soy yo, pues.  Mantengo perfil bajo, para evitar esas preguntas acuciantes de los temas intelectuales, pero también de las preguntas personales, que racionalizo al máximo, como todo varón bien entrenado en la idiotez.

Esto no te lo he dicho, Elisa.  Hay tantas cosas que no te he contado acerca de Patricia.  ¡Qué confusión tiene mi cabeza y cuántas cosas tengo que reservarme!  Al igual que tú soy inmigrante en la capital del Perú, en este momento de la historia de nuestras vidas.  Tengo apenas 17 años y tú también, en pleno 1985.  Pero, ya está quedando atrás eso que a las niñas se les inculca en el sentimiento de pudor y a ocultar sus reacciones sexuales (DENEGRI, 2012, pág. 295).  Al menos, cuando me camuflo para escucharlas, entre ustedes, eso no sucede.   Me identifico y me confunde la obscenidad de las preguntas, aparentemente irrelevantes.  ¿Te imaginas lo que me preguntó acerca de mis sentimientos hacia ti, el día que estábamos en las escaleras de la universidad?  Así era Patty.  Nuestra Patty.

No me despedí jamás.  Lo sé.  A veces los varones tenemos reacciones tan reprimidas como ésas, porque, en mi caso, no puedo mencionar mis fantasías sexuales, de ninguna manera.  Al menos contigo porque eres mujer.  No, hasta que me entero que una santa famosa había expresado su fantasía en un sueño: Jesús la desposa con el “anillo de su carne”, en el momento que fue circuncidado (PELAJA, Margherita - SCARAFFIA, Lucetta., 2011, págs. 112-113).  Denegri queda pequeño en su análisis psicológico.  Yo también, Elisa de mi corazón.  Patty se moriría de risa, si le doy esta noticia sacrosanta.  En esta tarde de 1986 penosa y triste, hasta por demás, cuando mi compañero de clase me expresó que sin ti no podía vivir y que había iniciado una carrera contra el tiempo contigo.  Una carrera en la que un macho cede el paso, por cuestiones de lealtad, porque nos meten hasta el tuétano que las mujeres son de nuestra propiedad.  Un inmigrante versus un citadino con experiencia en la materia.  Como comprenderás, no podía sumarme a una carrera como ésa.  Estamos en 1986, justo cuando suceden las situaciones más confusas, a nivel personal y social, en nuestro país.  Después de la nefasta realidad en la que nos va metiendo Alán García, todo es posible en nuestro país.

¿Confusiones?  Claro que sí.  Ambos somos profesos seguidores de la Izquierda peruana.  Creemos en el invento de la igualdad, como motor que mueve nuestras existencias.  En realidad es el juego del ultimátum, que tú y yo conocemos por psicología, desde esta etapa de nuestra adolescencia universitaria en Lima.  Sin ese invento de la igualdad, como creencia, que aunque solo exista en nuestra imaginación (HARARI, 2017, pág. 167), es la única manera de caminar juntos, hacia objetivos comunes.  Por eso, tengo que decir adiós.  En ese preciso momento de nuestras vidas.   Nunca hubiera imaginado que 30 años después me digas con radicalidad que ya no va más ese pensamiento, al menos, como en ese instante de nuestra adolescencia intelectual de estudios “superiores”.  Mientras, en nuestras espaldas, los compatriotas eran asesinados uno por uno, por Sendero Luminoso, aún cuando pertenecían a sus filas.  Cuando  les estaban asesinando, como escarmiento a normas incumplidas internamente, gritaban: “Viva Gonzalo, Viva Mao” (GAVILAN, 2017, pág. 66), en nombre de ese invento de la igualdad.  Otra razón más para no despedirme e irme a buscar nuevos caminos.  Después de esas últimas elecciones universitarias, donde las bombas lacrimógenas, dentro y fuera de la universidad, deciden el fin del proceso electoral interno, tomé la decisión de no despedirme.  Tampoco me despedí de Patty.  Aunque hubiera querido, jamás imaginaría que después de 20 años me enteraría que le quitaron la vida.  Tú y el resto de compañeros, decidieron poner su nombre a la promoción, por ese motivo.  Ustedes, las mujeres, siempre me han impresionado por el coraje expresado con cariño. 

Bello abrazarte 30 años después.  Enterarme de tus cosas, de lo que pasó en ese vacío histórico que hemos vivido.  Aquí estoy, sin palabras, frente a ti, pensando en lo bonita que es la vida, cuando intento rehacer este vaciamiento de mí mismo (HAN, 2014, pág. 12), para permitir que el eros transforme mi debilidad en fortaleza.   Que las confusiones sean la claridad de esta gran amistad, en nombre de Patty.  Siempre Patty.  Quiero que me cuentes los mundos por lo que has transitado, de tú a tú, sin miradas posesivas, en la libertad absoluta que permiten nuestros hemisferios cerebrales y nuestro sistema límbico, que constantemente nos hablan en direcciones distintas.   ¡Aquí estás!  ¡Aquí estoy!  Soy feliz, pensando que el género jamás volverá a ser un obstáculo para vincularnos con libertad.



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DENEGRI, M. A. (2012). Obscenidad y Pornografía. Lima: Fondo Editorial Inca Garcilazo de la Vega.

GAVILAN, L. (2017). Memorias de un soldado desconocido. Lima: IEP.

HAN, B.-C. (2014). La agonía del Eros. Barcelona: Herder.

HARARI, Y. N. (2017). Homo Deus. Breve historia del futuro. Lima: Debate.

PELAJA, Margherita - SCARAFFIA, Lucetta. (2011). Dos en una sola carne. Iglesia y sexualidad en la historia. Madrid: Cristiandad.

miércoles, 4 de abril de 2018

"Bajar a los infiernos"; camino espiritual


Ante el cuerpo sin vida, en el ataúd y frente a la tumba, ya no hay nada qué decir.  Es el fracaso total.  ¡Ya no está con nosotros!  Esa experiencia la he vivido hace un año, con la muerte de mi hermano Franklin.  ¿Cómo entender el final de los tiempos?  ¿Queda algo de mi hermano?  ¿Qué quiere decir vida eterna para nosotros, que los quisimos tanto? ¿Cómo celebrar la Pascua de Resurrección, sin que esa experiencia se convierta en ciencia ficción o en relatos productos de alucinaciones mentales?

Intentaremos dar respuesta, a estas interrogantes, desde tres aspectos: 1. El final de los tiempos y la experiencia radical de fracaso; bajar a los infiernos.  2. Los criterios del final de los tiempos, desde los fracasados de la historia y 3. La promesa de Resurrección y Vida eterna: éxito vs fracaso.

  1. EL FINAL DE LOS TIEMPOS Y LA EXPERIENCIA DEL FRACASO; Bajar a los infiernos.

Estoy frente a un grupo de mujeres, con las que también estuve el año pasado.  Poco tiempo después de la muerte de mi hermano y la catástrofe de la inundación de mi pueblo.  Ambas tragedias marcaron la reflexión, aquella vez, sobre el sueño de José, a partir de las dudas del embarazo de María: Una experiencia de fracaso para José, contrastada con la realidad de su pueblo y las mujeres de su entorno. 

Allí surgió como un clamor de muchas mujeres de nuestro pueblo, que sufrieron la inundación en la Campiña de Narihualá, su desesperanza aprendida (SELIGMAN, 2000), por ser analfabetas.  La catástrofe climática no fue más que la punta del iceberg de la tragedia.  En realidad, el problema era más profundo y doloroso: el olvido de muchos compatriotas, el desprecio y postergación por diferentes Gobiernos de turno.  Aquellos hermanos y hermanas, nuestros, habían salido como de sus tumbas, a revelarnos en nuestros rostros que existían.  Allí estaban, enrostrándonos, diciendo con su presencia que todo discurso político es una farsa.  Que en el Perú aún rondaba el analfabetismo, de manera especial en las mujeres.  Entonces, nos dimos cuenta que el profundo sueño de José fue pensar en esta realidad de humillación y postergación, de manera especial con las mujeres.  Al despertar de ese sueño tomó una decisión, que cambiaría la historia.  En ese momento de la reflexión, no imaginé las consecuencias.  Era sólo un grito del fracaso descubierto, en “carne viva”.  El mismo dolor que sentía del fracaso de ya no ver más a mi hermano.

Hicimos todo lo posible esa fatídica noche, para que mi hermano no terminara en la muerte.  Hicimos lo mejor que pudimos en casa.  Así como, nuestro país, había hecho todo lo posible para que su economía salga adelante y combatir la pobreza, que nos destrozaba por todos lados.  Pero ni los esfuerzos por salvar a mi hermano ni los esfuerzos por sacar adelante el país, evitaron el fracaso.  Porque la muerte de un ser querido y la imagen de las mujeres de la Campiña de Narihualá, nos dijeron que todo el discurso sobre el éxito económico, que nos había comentado los gobiernos de turno, es un reverendo fracaso. La muerte de Jesús también lo fue, con la diferencia que nos retó a sobrevivir a ese fracaso (CHITTISTER, 2000, pág. 137), frente al fin de la vida.  Eso se explica mejor "descendiendo" a los infiernos.

Jesús hizo todo lo posible por sacar adelante su religión y a su pueblo, de la situación de opresión en la que se encontraban.  Nada de eso sirvió.  Igual lo mataron y lo enterraron.  Dicen que sellaron su tumba.  Sus seguidores tuvieron que esconderse.  Al Cristo, o el Mesías, lo mataron de la peor manera: en medio de dos delincuentes.  No logró que se amaran todos.  Ni los sacó a todos de la opresión de Roma.  Junto con el asesinato de Jesús, enterraron todas las ilusiones de su pueblo. El fracaso es real, pero también soportable.  Muerto y sepultado.  Descendió a los infiernos. Sellaron su tumba. El Credo nos está diciendo que el fracaso es un camino por el que hay que pasar y que no es el final de los tiempos.  Ahora que sabemos que el infierno no es un lugar físico, que nos espera a los malos, entonces podemos entender que bajar a los infiernos, por el fracaso total, solo es un paso cotidiano en nuestra vida.  Habría que preguntarnos hoy más que nunca: ¿A qué fracasos he sobrevivido?


 2. LOS CRITERIOS DEL FINAL DE LOS TIEMPOS, DESDE LOS FRACASADOS DE LA HISTORIA.

Me equivoqué cuando pensé que todo mi mundo se venía abajo con la muerte de mi hermano.  Me equivoqué cuando dije que las mujeres, víctimas de la catástrofe natural y política, de la Campiña de Narithualá, nadie les enseñaría a leer y a escribir.  Me equivoqué, cuando decía en voz alta el sueño de José: que nunca las mujeres, con quienes compartía la reflexión, se pondrían de pie para ir en busca de las otras mujeres y enseñarles a leer y a escribir.  Me equivoqué totalmente.  La última palabra no la tiene el fracaso.  La última palabra la tienen los fracasados frente a nosotros.  Por ello, las bienaventuranzas (Mt. 5, 3-12), como una exigencia ética.

Hoy no solo podemos hablar de Derechos Humanos. También podemos hablar de la declaración de una ética mundial (KÜN, 2018). ¿Qué propone esa declaración de una ética mundial?  Propone una cuádruple responsabilidad: 1. Responsabilidad por una cultura de la no violencia y el respeto a toda forma de vida. 2. Responsabilidad por una cultura de la solidaridad y un orden económico justo. 3. Responsabilidad por una cultura de la tolerancia y la vida veraz. 4. Responsabilidad por una cultura de la igualdad y la colaboración entre el varón y la mujer (KÜNG, 2011, pág. 71).  La pregunta que surge, inmediatamente es: ¿Son los mismos criterios de la escatología en Mateo 25, 31-46 sobre el juicio final?  La respuesta es un SÍ, en mayúsculas.

 Estamos en la época en que las relaciones entre nosotros, es de suma importancia.  Lo hemos aprendido, después de tantos fracasos como la red de corrupción en la que estamos vinculados todos los peruanos.  La humanidad de cada uno de nosotros se mide en la forma cómo tratamos a los demás. A eso se le denomina ética. Para los cristianos, es un "deber" amarnos entre nosotros.  Jesús citó a sus discípulos en Galilea, después del fracaso de su muerte, para mostrarles su proyecto de vida. ¿Por qué Galilea?  Porque allí se podía vivir la humildad, la sencillez, la humanidad con los más pobres y la cercanía con los que sufren (CASTILLO, 2005, pág. 44), es un criterio no sólo evangélico, sino también es un proyecto ético que tiene que ver con el amor entre todos.  A los peruanos, nos hubiera citado en la Campiña de Narihualá después del desastre natural.  Hoy nos citaría en formar grupos políticos, desde las zonas pobres, libres de la contaminación del poder de la corrupción.  Los fracasados de la historia: los hambrientos, sedientos, desnudos, enfermos, inmigrantes y encarcelados, son los que medirán nuestra ética, frente a Cristo.  De esto trata la escatología como sentido último de la vida.  Debemos preguntarnos: ¿Cuáles han sido mis experiencias de dar de comer al hambriento, beber al sediento, vestir al desnudo, acoger al inmigrante, visitar al enfermo y/o encarcelado?

 3. LA PROMESA DE LA RESURRECCIÓN Y VIDA ETERNA: ÉXITO VS FRACASO.

El sexismo, aquella visión que nos divide entre sexos a los seres humanos como varón y mujer, propone al sexo como único criterio la clasificación humana.  Al varón se le ha designado como el fuerte, racional y el que lleva el control.  Todos actuamos de ese modo estereotipado (JOHNSON, 2003, pág. 119). Así las cosas, entonces Jesús-varón tendría que haber sido fuerte, racional y tener el control.  Pero, la realidad que cuentan los Evangelios es otra: si Jesús hubiera sido fuerte, no lo hubieran golpeado, masacrado y asesinado.  Si hubiera sido racional totalmente, jamás se hubiera dejado vencer por el amor a Juan, María Magdalena, el leproso, el endemoniado, el ciego de nacimiento, la hemorroísa, ni hubiera llorado por su amigo lázaro y un largo etcétera.  Si hubiera tenido el control de todo, los romanos no lo hubieran apresado. Judas no lo hubiera traicionado. Pedro no lo habría negado. Los Escribas y Fariseos le hubieran hecho caso. Pero, nada de eso ocurrió.  El estereotipo de varón judío no funcionó con Jesús, ni con los criterios que tenemos de varón hoy.  Lo propio hubiera sido que contrajera matrimonio y domine a una mujer.  Que tenga hijos para que demostrara su fuerza varonil y el control sobre la familia.  Hubiera sido un guerrero con un grupo de seguidores que se enfrentó al poder opresivo de Roma.  Jesús no calzó en ese estereotipo.  Por eso, terminó como terminó: torturado, muerto y sepultado, para alegría de su raza y para tranquilidad de los opresores, por ser un varón raro que se mostró débil, irracional y sin capacidad de control.  Totalmente vulnerable desde que nació hasta que lo mataron.

Desde los esquemas del sexismo, Jesús-varón, no encaja, ni encajará jamás.  Su vida fue un total fracaso.  La muerte misma de Jesús, es el mejor reflejo del éxito de ese sexismo estereotipado.  Murió sin mujer ni hijos.  Soltero.  Débil total.   Para muchos de nosotros, esto es un fracaso de varón.  También lo fue para sus seguidores, por eso huyeron y se escondieron.  Porque el fracaso da miedo.  Deprime hasta la sensación de provocar un suicidio o desear morir en el momento.  Pero son las mujeres, que estaban acostumbradas al fracaso, las que sostuvieron, y sostienen, a los varones, seguidores de aquel Jesús, que no encajó en esos estereotipos.  Aquellas mujeres que no sabían cómo explicar que el hijo que llevaban en las entrañas no era de “su” hombre, como el caso de María.  Aquellas que las querían linchar por acusarlas de adulterio y no al varón adúltero.  Aquellas, que para sobrevivir solo les quedaba el camino de la prostitución, para lavar los pies de sus clientes varones.  Aquellas viudas, que si se les moría el hijo varón, quedaban totalmente desprotegidas y se veían obligadas a mendigar: “Mujer he ahí a tu hijo”.  Son esas mujeres, las que sostienen al grupo de seguidores de aquel Jesús, que no encajó en los estereotipos del varón, según el sexismo.  Son las fracasadas y supuestamente débiles, las que sostendrán el éxito del varón Jesús.

Porque la muerte de Jesús no tendría sentido, sin mirar la forma cómo vivió.  Su forma de vivir y estar entre nosotros, no fue otra que relacionarse entre los débiles y fracasados de la historia, para hacerse fuerte allí, donde nadie apuesta por nada.  Si la condición de varón, era subyugar a una mujer, entonces no podría haberse unido en pareja.  Si a los hijos, tenía que entrenarlos en un esquema que le exigía el sexismo, entonces para Jesús fue mejor no tenerlos, porque predicaba otro tipo de Reino.  Si para ejercer el control había que poner normas y vivir como tal, imponerse sobre todo, entonces, él tuvo que dejarse matar, para explicar que las normas son una vergüenza cuando se ejercen para asesinar a los débiles y vulnerables.  Es lo que vimos cuando hubo la inundación del río en Piura.  Es lo que estamos viendo, cuando las leyes las inventan los mismos ladrones y delincuentes que despojan nuestro país, como nuestro Congreso y los Presidentes que han pasado por el Perú.  Las normas son una vergüenza cuando matan al inocente o al más pobre.  O cuando hacen de la vida de los pobres un eterno estilo de vida en la miseria: hambrientos, sedientos, enfermos, encarcelados.

Pero las mujeres del tiempo de Jesús, nos dijeron que ese Jesús-varón, que no encajaba en los estereotipos de aquel tiempo, como el nuestro, no está en la tumba.  La muerte no es lo último.  Que el fracaso es un camino por el que hay que pasar, pero no nos puede vencer ni paralizar: ¡Vayamos a Galilea, que allí lo veremos!  Porque sigue viva la fuerza de los débiles, como él nos lo enseñó. Que la vida tiene una finalidad y una cualidad que no termina en la tumba (CHITTISTER, 2000, pág. 205). ¡Resucitó! Que la vida tiene ilimitadas posibilidades, porque se transforma constantemente.  Los fracasos no nos definen, sino la capacidad que tenemos para sobreponernos cada día y salir adelante.  La vida eterna es vivir el día a día, sin dejarnos vencer por ningún estereotipo que quiera encasillarnos en el silencio de nuestros sufrimientos y nuestros fracasos.  Quizá eso sea el tiempo de Dios, en su propio ritmo.  La vida, aquella que resucita, va más allá de nuestra imaginación, porque la tumba siempre estará vacía, si estoy con los de Galilea: “Vengan benditos de mi padre, a heredar el reino preparado para ustedes desde la creación del mundo” (Mt. 25,34).  Porque ese reino, es la experiencia de amor que recibimos día a día, cuando vivimos experiencias como las profesoras que van a la Campiña de Narihualá para que aprendan a leer y escribir otras mujeres, o como cuando dejamos todos nuestros proyectos personales, para vivir aquellos proyectos y sueños de los que nos precedieron, tan solo por el amor que les tenemos.  Eso es vida eterna, eso es el Cielo o el éxito de nuestra existencia, en el tiempo de nuestra espiritualidad pascual.

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CASTILLO, J. M. (2005). La ética de Cristo. Bilbao: Desclée De Brower.

CHITTISTER, J. (2000). En busca de la fe . Santander: Sal Terrae .

JOHNSON, E. A. (2003). La Cristología hoy. Olas de renovación en el acceso a Jesús. Santander: Sal Terrae.

KÜN, H. (19 de marzo de 2018). Weltethos.org. Obtenido de Weltethos.org: http://www.weltethos.org/

KÜNG, H. (2011). Lo que yo creo. Madird: Trotta.

SELIGMAN, M. E. (2000). Indefensión aprendida. Barcelona: DEBATE.

jueves, 29 de marzo de 2018

Contra la iatrogenia del MINEDU

Vamos a analizar, desde la ética psicológica, una entrevista de Mavila Huertas al Ministro de Educación, Idel Vexler (HARADA, 2017)
“La Educación debe promover el respeto mutuo, la convivencia pacífica en un marco de tolerancia y respeto tanto de los varones entre los varones como de los varones entre las mujeres…”
Así respondía el Ministro, frente a una pregunta que tenía que ver con un hecho concreto de violencia de género.   El “deber” siempre responde a la pregunta fundamental de la ética: ¿Qué debo hacer? (CAMPS, 2005., pág. 12).  Constantemente, en nuestra psique, existe esta interrogante ante dilemas concretos, como en este caso.  De ahí que, el Ministro se ve forzado a seguir en su discurso hablando de la “educación nacional y del currículo, nosotros promovemos una educación en valores…”.  En buen romance, esto nos dice que se intenta hacer valer, la educación, por encima de cualquier diferencia cultural o ideológica, sin atributo alguno.  Por ello, no podríamos hablar de una ética cristiana, atea, musulmana, marxista, liberal, entre otros atributos.  Todo proceso cognitivo de ética, que se vea limitado por algún atributo, deja de ser una educación en valores, porque impone paradigmas mentales que violentan las interrelaciones humanas, en una educación de valores.   Todo parece, ir muy bien, en el armazón cognitivo (psicología), sobre la dimensión ética de la Educación, como sistema institucional.  ¿Allí termina el análisis ético de la psicología en Educación, en esta entrevista?  Lo que viene, de la entrevista, es lo que llamo promoción de la iatrogenia.
“Yo lo que creo es que la sexualidad no se enseña… la Sexualidad se da en un marco de la diversidad humana.  Donde, en una educación que respeta la pluralidad y la diversidad humana, debe respetar; mejor dicho, debe promover que, no haya discriminación de ningún tipo: por raza, por color de piel, por situación económica y mucho menos porque una persona tiene tal o cual orientación sexual”.
La sexualidad, engloba todo el mundo de la atracción en la intersubjetividad, desde la identidad personal, el autoconcepto o la capacidad cognitiva referente a la masculinidad o feminidad del modelo socio-cultural donde se desarrolla.  En otras palabras, son los vínculos que establecemos entre varones, entre mujeres o entre varones y mujeres.  Esta capacidad de atracción para establecer relaciones recíprocas, vínculos, es materia de entrenamiento y adiestramiento.  Es materia de ensayo-error.  Si la sexualidad no se enseña, entonces todo lo que me atrae, si deseo satisfacerlo, tendré que usar todos los medios posibles para complacer el deseo.  Así tenemos, que si me atrae tal persona, por su identidad personal o lo que sea, emplearé todos los medios primitivos que tengo para satisfacer dicha fuerza de atracción, que por ejercicio de nuestro proceso filogenético, gracias a los aprendizajes y culturas, hemos evolucionado. Es lo que se denomina neurocultura (MORA, 2007).  Nada de eso es válido, para la subjetividad de nuestro Ministro de Educación, aunque diste mucho del Sistema Educativo que esté liderando, de educación basada en valores.  He ahí la disonancia cognitiva entre lo que la Institución que lidera y el pensamiento del Ministro.  Sabemos que en estos días dejará el cargo, felizmente.  Esperemos que el próximo no caiga en el mismo error ético, desde la psicopedagogía.   ¿Se puede decir que hay una mezcla de las emociones del Ministro y la exigencia ética que su cargo amerita?  No.

No hay mezcla.  Esto es una disonancia que raya con la iatrogenia, desde un análisis de la ética de la psicología humana.  ¿Por qué?  Porque no podemos separar la ética de las emociones.  No basta conocer el bien, hay que desearlo.  No basta conocer el mal, hay que despreciarlo (CAMPS, El gobierno de las emociones, 2011. , pág. 13).  En otras palabras, si el paradigma mental del Ministro, difiere de las cuestiones básicas que el Ministro verbaliza, como miradas globales del Ministerio de Educación, es fácil caer en la cuenta que jamás se llegará a una razón práctica, que aterrice lo que las directrices del Sistema educativo peruano requiere en la vida común de los ciudadanos.  En psicología, lo denominamos disonancia cognitiva, que se verá reflejada en el daño a los estudiantes, al ejecutar directrices, que impliquen relaciones interpersonales entre Educador – Alumno.  ¿Podemos ejemplificar una consecuencia ética, a partir de este análisis?  Si.

Recientemente, el MINEDU acaba de emitir una resolución, 055-2018 MINEDU, para la contratación de profesionales para la jornada escolar completa, en donde el anexo 1,14, habla sobre el (la) psicólogo(a).  Para realizar sus funciones se puede contratar a un bachiller en psicología, un profesor o un trabajador social, indistintamente.  Esto va contra el principio de no maleficencia, desde el punto de vista ético.  Ante todo, no hacer daño a los estudiantes.  Contrariamente a lo que el Ministro manifestaba como “,,,la educación debe promover el respeto mutuo”, queda totalmente postergado el valor de respeto, en esta medida, de razonamiento práctico.  El perfil a esas funciones expresadas en la resolución, son la promoción de la iatrogenia psicológica para los estudiantes, con daños innombrables en la salud psicológica. ¿Por qué?  Porque un bachiller todavía no cuenta con el aval oficial para ejercer la profesión.  Un Pedagogo dista mucho de las labores de la psicología humana y un trabajador social, no se inmiscuye en la subjetividad del ser humano.  Pero, esto no es lo que les preocupa ni al Ministro, ni al Sistema Educativo peruano, al parecer.  En realidad, lo que está en juego, es profundizar el daño, que se viene ejecutando en los estudiantes en la búsqueda de su autonomía, como sujetos con pensamiento y razonamiento crítico, desde el acompañamiento a las etapas de desarrollo de su subjetividad.  Este es un daño, que trae consecuencias graves a familias enteras, pueblos y a nuestro país. 

Este 05 de abril, los psicólogos protestamos, frente a las entidades de la MINEDU, no por un puesto laboral.  Protestamos contra el daño que se les está haciendo a los estudiantes, vulnerando el principio de no maleficencia, que estamos llamados a preservar.  Un Ministro de Educación, tiene que comulgar con las directrices generales y específicas del currículo nacional.  “Debe” desear el bien y “debe” aborrecer el mal, por una cuestión ética frente a los educandos.  Por eso mismo, como psicólogos, porque sabemos de emociones, sentimientos y deseos es que nos molestamos, gritamos y alertamos a la comunidad, que se está haciendo daño a los estudiantes con la contratación de personal no idóneo para trabajar aspectos emocionales y afectivos de los estudiantes y pedagogos.  Se trata de una cuestión ética muy seria, causadas por disonancias cognitivas ya mencionadas, del actual Ministro saliente.  #NosVemosEnLasCalles este 5 de abril frente al MINEDU, por la salud psicológica de los estudiantes del Perú.  

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CAMPS, V. (2011. ). El gobierno de las emociones. Barcelona: Herder.

CAMPS, V. (2005.). La Voluntad de vivir. Barcelona: Ariel.

HARADA, C. (14 de Octubre de 2017). Canal N - entrevista. Obtenido de youtube.com: https://www.youtube.com/watch?v=NdeNFO2Me-w


MORA, F. (2007). Neuro-Cultura, una cultura basada en el cerebro. Madrid: Alianza Editorial.

viernes, 16 de marzo de 2018

Los hombres no tienen entrañas.


-        La acompaño a planchar la ropa.  Estoy jugando solo, mientras canto  en voz alta: “quererte a ti”, de Ángela Carrasco.  Sigue planchando mientras me escucha esa parte de la canción: “Quererte a ti es luchar contra nadie en la batalla y ahogar el fuego que nace en mis entrañas…”.  Me interrumpe bruscamente.  Deja de planchar.  Me mira y dice, muy seria: “¡Los hombres no tienen entrañas…!”.  Dejo de cantar, porque no encuentro palabra que pueda sustituir.  Además, pierde su gracia la canción. 

Mientras relata este episodio, sus ojos se humedecen de emoción. Muestra ternura, cuando se acuerda de aquella mujer que planchaba.  Aquella que quería mucho y que le corrigió.  También intenta retener una lágrima, porque no puede decir en palabras lo que estaba sintiendo, mientras cantaba aquella canción.  Sus sentimientos se frustraron, porque ella lo había corregido delante de la persona amada, a quien estaba dedicando esa canción.  La vergüenza no pudo ser mayor. Aprendió a esconder sus sentimientos, asumiendo esa parte de su cuepro varonil que no tenía “entrañas”. 

-         Siempre la canto para mí mismo.  No puedo verbalizar.  Cuando estoy solo, la canto muy suavemente.  La vivo.  Siento.  Pienso en personas que amo.  Son rostros, que no puedo pronunciar sus nombres.  Cuando camino, por la calle, y voy cantando mentalmente, de pronto me confundo y me siento solo, como dice la canción.  Cuando alguien me saluda, me interrumpe, siento vergüenza, porque da la impresión que se ha dado cuenta que “no tengo entrañas”, ni permiso para amar a nadie. 

Entonces mira fijamente la mesita de centro, que nos separa.  No tiene miedo que sus mejillas se llenen de lágrimas.  El hombre que está relatando, ya no es el niño de aquella escena.  Está sumergido en su recuerdo.  Estancado en esa parte de su cuerpo que no existe.  En esos sentimientos disonantes de afecto y ternura.  Expresando, quizá las peores de sus luchas. Está viviendo un duelo afectivo muy importante en su vida.  Está dando el más duro examen para graduarse hacia la adultez de sus sentimientos.

-        Mi primer beso, es asi:  Si no me da la iniciativa, jamás lo haré yo.  Me pide permiso y nos besamos.  Quiero cantarle esa canción, porque es la experiencia más bonita que tengo, hasta el momento.   Tengo miedo que se de cuenta que no tengo “entrañas” y haga el ridículo.  Sigo besando.  Sigo sintiendo el silencio.  Tengo miedo, pero siento placer cuando nos estamos besando.

Su mirada se levanta.  Se da cuenta que ha crecido.  Su vida es un recorrido largo en lo académico y sus logros profesionales, admirado por todos los que le conocen.  Toma conciencia de sus afectos, en medio de su acostumbrada manera de intelectualizar todo.  De pronto, surge el recuerdo cumbre de un sueño perturbadoramente bonito:

-    Nos estamos acariciando.  Siento sus manos que me acarician y abrazan fuerte.  Me gusta mucho.  Me siento más amado que nunca.  No le puedo ver el rostro, pero no importa.  Solo siento su olor.  Me esfuerzo por verle el rostro, pero nada. Siento seguridad con sus manos acariciándome.  Yo la acaricio también, recorriendo su cuerpo entero.  Sintiendo piel a piel. Siento seguridad con sus caricias.

Ha levantado su rostro.  Porque los sueños, como todo mecanismo de temor consciente, es el reflejo de nuestros escondites más secretos.  El rostro no hace falta.  Solo el sentir las caricias de ese cuerpo negado.  Esa parte borrada del mapa corporal, por el miedo a ser descubierto.  Precisamente el rostro, lo que más se muestra, está escondido.  Las manos, como lo más obvio, están recorriendo cada parte corporal, con cariño, ternura, afecto, para dar seguridad, como buscando el punto cumbre, que le haga explotar su afectividad.  Está en el lugar más íntimo de sí mismo.  No importa lo que se muestra.  No importa el rostro.  No importa nada.  Simplemente la exploración erótica de esas manos que acarician mutuamente. 

-  Aquí estoy hablando.  Contando esta historia.  Reivindicando mis sentimientos.  Sintiéndome libre.  Amo mucho.  Viviendo mis duelos amorosos. ¡Aquí estoy!

No puedo dejar de preguntar, desde cuándo se siente libre.  En qué momento de su historia comenzó a sentirse libre de aquella aseveración: “los hombres no tienen entrañas”.  Sabe que le voy a preguntar. Me mira fijamente, esperando que formule la pregunta.  En cada palabra que digo, abre más los ojos, esperando el momento.  Como si estuviera dispuesto a gritar de emoción.  Poco a poco, acomoda su espalda al respaldar del mueble, dispuesto a pronunciar las palabras claras y precisas de la respuesta.  En ese instante, me acuerdo de los nombres y momentos, de los amores que me ha narrado en sesiones anteriores.  Dudo si tengo que hacerle la pregunta, tan obvia.  No quiero crear dependencias afectivas.  Esas cuestiones que  nos entrenan, en este tipo de casos, para no sentirme involucrado.  Lo miro con agrado.  Disimulando quizá, mis propias “entrañas”.  Decido, no preguntarle verbalmente, sino con la mirada.  No se puede verbalizar, para alguien que vive toda su vida, con una voz negando sus afectos y sentimientos, confundido con su identidad.  Lo miro con ternura y espero lo obvio.  Espero la respuesta:

-         Ahora canto en alto, con ganas y emoción, sumergido en todos mis amores: “… Es haber perdido miedo al dolor, es luchar contra nadie en la batalla y ahogar el fuego que me nace en las entrañas…”.  ¿Sabes desde cuándo tuve esa libertad?  Desde que escuché a un hombre cantar esa canción: ¡Los Morunos!

Se termina la sesión.