lunes, 13 de noviembre de 2017

Psicología, desde la base epistemológica del amor. ¿Intrusismo?

Es el momento en que la entrevista, televisada, tienes que responder sobre el intrusismo en la psicología.  El periodista, pone énfasis en las llamadas constelaciones, meditación tipo yoga entre otras.  Espera con rigor tu respuesta.  Estoy observando en la pantalla chica, que está al costado del estudio, con mucha atención tu respuesta.  Pienso, en ese preciso momento, de todo lo que hemos conversado desde que nos convocaste a participar contigo en este proceso electoral.

Comienzas hablando de los pacientes.  Yo pienso en aquellos que he dedicado mi profesión en los últimos quince años: en la sierra del sur y del norte del Perú.  Estoy conectado, en ese momento, por un proceso neuronal contigo, porque el cerebro no es razón pura, sino que está entrelazado al emocionar (MATURANA ROMESÍ, 2008, pág. 47), aquella zona límbica, que hace que nuestro ser se estremezca de placer, entusiasmo, para que lo que aprendamos se quede de por vida.  Sin emoción no hay aprendizaje.  Entonces no estás solo cuando respondes, estimado Angel.  Por supuesto, lo dices claramente: el problema no es el intrusismo, sino la epistemología.  Una parte la aprendimos en las aulas universitarias y la otra en la práctica con los pacientes.  Aquellos que nos emocionaron, cuando aplicamos el cuerpo de conocimientos adquiridos.  Porque, mientras estudiamos, practicamos con nuestra historia personal y la de los demás.  Nos emocionamos, vibramos al descubrir nuestras potencialidades, las heridas profundas y las capacidades para superar cualquier adversidad.  La solidez de ese conocimiento, trabajado y estudiado mil veces, es la fuerza de nuestro trabajo profesional.   ¿Cómo así este cuerpo de conocimiento lo aprendimos en la teoría (Universidad) y en la práctica (pacientes)?

El médico general, o cualquier especialista en la medicina, tiene que admitir que hay una desproporción enorme entre sus conocimientos de la fisiología y  bioquímica del organismo humano, y lo que conoces de ese organismo como persona que vive en relación con otros seres humanos y que es parte de un proceso socio-cultural (DE LA FUENTE, 2015, pág. 11). En esta interacción, la psicología, tiene que estar sólida, como el conocimiento que nuestra gente alberga de sí mismo y de su medio.  Por eso, la infinidad de procedimientos psicoterapéuticos, cuando tenemos claro que el cerebro, en su mal o buen funcionamiento, puede hacernos más humanos.  Es decir, nos puede alejar de lo que creemos que es absoluto (MORA, 2007, pág. 57), porque todo es relativo, para un ser que está en constante interacción.  Cuidado, no hablas de un relativismo barato, basado solo en el resultado de cualquier técnica.  Sino, en aquel cuerpo de conocimiento que, aplicado científicamente, da como resultado el bienestar de la persona.  Porque nuestra gente, nuestros pacientes, nuestro pueblo, sabe por experiencia personal, que sin la relación con los demás, con el medio ambiente, imposible entenderse a sí mismo.

Cuando llegas a este punto, estimado Angel, quiero romper el mito de que toda elección para cargos institucionales, tiene que estar plagada de promesas emocionales basadas en la construcción de edificios, propuestas laborales altísimas o entregar regalos como mecanismo estímulo-respuesta, con un reforzador funcional por lograr el voto.  Aparte de ser corrupta esa manera de proceder, es decir una conducta viciada por su manipulación agresiva, es violenta (HORNO, 2009, pág. 17).  Romper ese mito perverso, como un esquema mental retroalimentado, me hace creer en aquella biología, basada en la epistemología de mi Alma Mater, que me convenció, hasta el hartazgo, que las emociones por ser parte de la formación más primitiva de nuestro cerebro, nos producen un miedo terrible, porque las consideramos una ruptura con la razón y queremos controlarlas, domesticarlas, someterlas.  De esa manera, queremos encontrar el equilibrio.  Nuestros pacientes vienen envueltos en sus emociones, destrozados por este control impuesto, aprendido.  Algo que lo vemos también en la vida política, en todos sus niveles sociales.  Porque, si somos sinceros, la vida ciudadana, es expresión de este terrible dominio del espacio privado, íntimo, de nuestras relaciones interpersonales.  Por eso, necesitamos de la ayuda profesional de la psicología, con un cuerpo sólido de conocimientos (epistemología), que nos haga volver a nuestro origen primitivo, emocional, que haga que nuestra razón, nuestra forma de ver y estar, sea coherente con mi emocionar.  ¿Qué es eso primitivo, biológico, que nos hace volver al equilibrio humano? La capacidad del cuidar.  Aquella evolución del ser humano, cuya circunstancia de supervivencia no se debió al que era el más fuerte, sino al que tuvo más capacidad de cuidar de sí mismo y de confianza recíproca entre los seres humanos.  A esto, algunos le denominan amor.  Otros, le denominan la biología del amor (MATURANA ROMESÍ, 2008, pág. 75), que está en todo ser vivo sobre su misma especie. Forma parte del sistema, del cual estamos hechos, como parte de un proceso evolutivo. 

Llegados aquí, estimados colegas, de la lista 1, no me queda otra que seguir apostando por una Institución, como el Colegio de psicólogos, que haga de la institución una prioridad lo académico, científico, político, profesional y comunitario, un cuerpo sólido que nos represente.  Por eso, celebro esta alianza electoral, en la convicción profunda de nuestra práctica profesional, como gemido de los pacientes, o clientes, a quienes nos debemos.

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DE LA FUENTE, R. (2015). Psicología Médica. México D.F.: Fondo de Cultura Económica.

HORNO, P. (2009). Amor y Violencia; la dimensión afectiva del maltrato. Bilbao: Descleé De Brower.

MATURANA ROMESÍ, H. (2008). El sentido de la humano. Buenos Aires: Granica.


MORA, F. (2007). Neuro-cultura, una cultura basada en el cerebro. Madrid: Alianza Editorial.

jueves, 2 de noviembre de 2017

Alejandra; mis recuerdos y la torta de chocolate, desde la psicología femenina

- Es una semana intensa.  Soy candidata y tengo que hablar sobre algunas cuestiones que nos han dado previamente.  No es que vayamos a polemizar, una frente a otra.  Cada una va a exponer sus puntos de vista.

Me mira.  Sonríe.  Continúa hablando, como si leyera mi mente.  Como si supiera lo que estoy pensando.  Entonces, entiendo que solo necesito escucharla, desde mi situación de varón, frente a ella, con apenas sus 15 años:

“Las redes sociales tienen su origen en aquella historia que nos contaron.  Cuando nadie sabía leer ni escribir.  Cuando teníamos que estar concentrados para entender que se nos decía.  Así todos aprendimos las primeras producciones literarias, que eran escritas a pulso, por sus autores.  Así nos contábamos las historias una tras otra…”

En ese momento, mi mente se traslada a la imagen de mi abuela.  Sentada en el pasillo de la casa, en su perezosa.  Se teñía sus canas, color negro.  Me contaba de aquel ladrón que entró a casa de su vecina.  Cuando ella lo vio por el espejo, mientras se peinaba.  Dice que a la vecina le dio mucho miedo.  No se explicaba cómo los perros, hueso y pellejo, estaban mudos. Hueso y Pellejos, son esos nombres raros que suelen poner a las mascotas en la Sierra.  Entonces, la vecina comienza hablar sola, elevando la voz: “Desde que me he quedado sola, mi cuerpo está Hueso y Pellejo”.  Los perros al escuchar sus nombres, despertaron y fueron a verla.  Comenzaron a ladrar contra el enemigo que estaba en casa.  Sacaron corriendo al ladrón.  Así se salvó la vecina.  Pasarían 15 años, para enterarme que lo que mi abuela, analfabeta, me estaba contando era una obra literaria de Ciro Alegría: Los perros hambrientos (Wikkipedia, 2017).

Alejandra se dio cuenta que estaba volando en mis recuerdos.  Estornudó, para atraer mi atención, y siguió hablando:

“Todo el mundo se contaba historias.  Los únicos que sabían leer eran los Reyes.  Que mandaban sus edictos a los pueblos bajo sus mandos.  Entonces, llegaba la caballería al pueblo.  Se abría una tela escrita.  Se juntaba al pueblo.  Se leía en voz alta.  No solían pegarlo y dejarlo.  Todos eran analfabetos.  Daban por cierto lo que allí se leía.  Normalmente eran normas para cumplir.  Todo el mundo se acostumbró.  No hacía falta leer ni escribir.  Se vivía para ser felices, dando al Rey y séquito sus impuestos, para vivir bien.  Todo era público.  Nada había privado.  Incluso hasta las casas estaban construidas de tal manera, que no tenían divisiones: las camas, cocina, la sala, nada.  Todo era uno sola pieza.  Todos se miraban todo el tiempo.  Todo estaba bajo la vigilancia.  Por eso, cuando el papá entraba a la casa, con un vistazo sabía si todo estaba en orden.  Porque así es la relación varón-mujer, como la del gobierno, políticamente hablando (FOUCAULT, 2006, pág. 86).  Es decir, tío, el varón supervisa, vigila.  La mujer organiza el hogar, obedece.  Por eso, el varón aprendió primero a leer y escribir.  Él leía a todos los de casa.  Era la cabeza del hogar.  A la mujer, igual que el Pueblo, no hacía falta que leyera ni escribiera, solo obedecía a su Rey…”

Mi mente volvió a irse por otro lado.  Me acordé de la Campiña de Narihualá.  Al desbordarse el río Piura, descubrí a esta gente linda, refugiados en la Loma.  Pasó más de una visita, para darme cuenta que las mujeres no sabían leer ni escribir.  Fue un dolor grande en mi corazón lo que sentí.  La inundación no fue lo peor de esa historia de mi tierra.  Los rostros de ellas y los niños, pasaban por mi recuerdo.  Mientras miraba fijamente a Alejandra.

Entonces, Ale, comió un pedazo de torta y bebió un sorbo de agua, al darse cuenta que yo estaba fuera del relato otra vez.  Como un enajenado. Esperó que yo volviera del trance, sumergido en mis pensamientos y continuó:

“Por eso tío, en los conventos grandazasos, las hermanas contaban, que una de ellas leía para todas, mientras el resto comía.  Igual era para los curas que vivían juntos, encerrados.  La superiora, o el superior, decía cuando comenzar y terminar la lectura.  Así también en todo lugar.  Pero de pronto, surgió la imprenta.  La producción literaria, que antes se tenían que copiar a mano, ahora se podía hacer a montones.  Tío, ¡la gente comenzó a leer más!.  Surgió la necesidad de las Escuelas, para enseñar a leer y a escribir.  Pero igual, aprendieron los varones primero.  Y como ya había varios libros, se podía leer solo.  Tanto que los médicos prohibían la lectura individual, porque decían que hacía mal a la vista.  ¿Imagina tío?  Decían los médicos que esa conducta, de leer solo en la cama, podía afectar “los órganos del cuerpo y bajar la tonicidad de los nervios” (SIBILIA, 2008, pág. 78). Ósea, te podías volver loco.  Creo que lo decían, porque todos habían comenzado a abrir los ojos con la lectura.  Se enteraban de más cosas que sucedía a su alrededor.  Nadie los podía engañar.  Comenzaron a sentir la necesidad de estar en ambientes privados, sin que nadie los vigile y moleste, como ese médico.  Por eso, las casas comenzaron a tener habitaciones privadas.  Pero solo los varones, no las mujeres.  Cuando a una escritora (Virginia Woolf, 1928), le preguntaron una vez, por qué las mujeres no habían escrito antes, contestó: las mujeres no tenían cuarto propio.  No había habitaciones exclusivas para ellas.  Eso es verdad tío…”

Otra vez, me quedé mirando lerdo a mi sobrina.  Pero, en realidad estaba pensando en Teresa, cuando me enseñó a escribir en la máquina Olivetti sin ver el teclado, con los diez dedos.  Ella perteneció a esa generación.  Ya las mujeres podían leer y escribir. Hasta aprendieron más rápido que los hombres a dominar las máquinas.  Mi padre no sabía escribir a máquina. Lo hacía con dos dedos, empujando bien fuerte, que estremecía toda la casa.  Teresa, mi madre, escribía rápido.  Me enseñó ese arte.  La primera vez que escribí delante de mi padre, se emocionó.  Me contrató para copiarle todos los memos, en su oficina.  Claro, después, en mi inocencia infantil, me di cuenta que a las mujeres las relegaron para secretarías.  Así se les dominaba, nuevamente.  Yo, era como secretaría, hasta que me revelé con mi padre…

Ale, se dio cuenta en lo que estaba pensando, totalmente absorto otra vez.  Se rió y me dio el tiro de gracia, relatando con voz fuerte y firme, a lo que quería llegar:

“Las mujeres y varones, llegaron a leer solos.  Compitieron juntos.  Ahora están en competencias iguales.  Pero, ¿sabes qué tío?, se les quiere minimizar.  Se les cuida de las redes sociales, en la cultura cibernética.  Porque se piensa que son más débiles y propensas a ser heridas, maltratadas, usadas, explotadas.  Todo eso es verdad.  Pero también es para los varones.  A ellos, se les cuida (vigila) menos.  Nos ven como retardas mentales.  Por eso, me han puesto este tema: Lo negativo de las redes sociales.  Solo para las mujeres, que llevan la peor parte, según el esquema mental de la mayoría.  Imagina tío, que estamos celebrando los 100 años de las religiosas que llegaron para estar con las mujeres.  Organizaron escuelas para las mujeres.  Les enseñaron a leer y escribir.  Unas mujeres a otras mujeres.  Era para ayudarles a salir de esa relación política, entre varón-mujer.  Y lo han logrado.  Aunque, ya pasó 100 años y aun siguen empecinadas en mantener el colegio solo de mujercitas. Allí si se estancaron. Pero la idea era otra.  Yo celebro que estas mujeres hayan llegado, porque solo así hemos llegado donde estamos ahora.  Hasta cierto punto nos liberaron.  Aunque, aún falta mucho por recorrer.  Tío, ¡Qué rica está esta torta!...”

Sus ojos y los míos se iluminaron.  Estábamos disfrutando la torta de chocolate, como esta bella historia. 


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FOUCAULT, M. (2006). Historia de la Sexualidad 2. Buenos Aires: Siglo Veintiuno.

SIBILIA, P. (2008). La intimidad como espectáculo. Buenos Aires: Fondo Cultura Económico.


Wikkipedia. (04 de octubre de 2017). Wikkipedia.com. Obtenido de https://es.wikipedia.org/wiki/Los_perros_hambrientos

martes, 24 de octubre de 2017

Municipalidad Paimas; hablar de sexualidad con nuestro pueblo

Dos aspectos quiero dejar bien claros: 1) cuando regresen a sus hogares, cuéntales a tus hijos, nietos, sobrinos la historia de su nacimiento.  2) Permitan que los niños jueguen con otros niños de su misma edad, el juego de “sé tú la mami y yo el papi”.  ¿Por qué?

1.       1) LA HISTORIA DE MI NACIMIENTO.

Desde antes de nacer, teníamos curiosidad por tocar nuestro cuerpo.  Nos movíamos muy a menudo, en el útero de nuestra madre.  Reconocíamos, con esta conducta, la geografía de nuestro cuerpo.  Por ello, las fotos que revolucionaron al mundo, fueron de un feto que se chupaba el dedo.  Gracias a la técnica del endoscopio, Lennart Nilsson (wikkipedia, 2017), un gran fotógrafo científico, pudimos ver esos detalles, de lo que hacíamos dentro del útero de nuestra madre.

Pero, no solo nos chupábamos el dedo.  Nos tocábamos todo nuestro cuerpo.  Nuestro s genitales, fueron objeto también de nuestra exploración.  Cuando nos lo tocábamos, hacíamos movimientos de vaivén.  Se agitaba el corazón cada vez más rápido.  Inmediatamente, después, nos quedábamos profundamente dormidos, quietos.  Así lo registraron Master & Johnson (1988), en sus estudios.  Aprendimos, desde antes de nacer, que parte de nuestro cuerpo nos proporcionaba sensaciones muy agradables.  Toda esta información, se almacenó en nuestro cerebro.  Se iba consolidando una información, que me servirá en la edad adulta, para darme cuenta de la capacidad que tiene mi cuerpo para experimentar placer conmigo mismo o, también, con otro ser humano. 

Conmigo mismo, cuando jugué varias veces, dentro del útero de mi madre, con mi cuerpo y los movimientos que experimentaba al tocarme los genitales.  Con otro, cuando mi madre se calmaba, para permitirme esta exploración, sin interrumpir este proceso.  Hasta sentía las caricias de mi madre, totalmente concentrada, en lo que yo estaba jugando conmigo mismo.  Esto me preparó, para que en la edad adulta pueda amar con mucha intensidad.

Por ello, es necesario saber si mi madre estaba tranquila cuando me tuvo en su vientre.  Si la relación con mi padre, o con las personas que le rodeaban, era tranquila y me permitió jugar pausadamente.  Sin que mi madre viviera asustada o violentada.  Porque eso, hubiera interrumpido esta exploración que me servirá para la vida. 

Cuando los gritos en la casa, los miedos, los golpes a mi madre, las borracheras constantes, impidieron que yo juegue, o me interrumpieron esta exploración de placer en el útero de mi madre, pueden explicar mis miedos al sentir el placer de mi cuerpo cuando me gusta alguien, o cuando me acaricio, o cuando la persona que me gusta me acaricia y siento mucha vergüenza.  Mi cerebro, tiene una información faltante, que necesito trabajarla, después de nacer.  Por ello, es necesario saber esta historia sobre el embarazo de mi madre y  mi nacimiento. 

Nada de lo que pasó en esta etapa, nos estancará en nuestra vida.  Porque puede ser trabajado, espontáneamente o con ayuda, en el trascurso de las diferentes etapas posteriores.

2.       2) “SÉ TÚ LA MAMI Y YO EL PAPI”; JUEGOS SOCIO-SEXUALES.

Antes de entrar a la escuela, o estando en nuestros primeros pasos escolares, el juego de “sé tú la mami y yo el papi”, que jugábamos con las niñitas o niñitos, que nos gustaban.  Aquella preparación de alimentos: las ollitas, los platos, las tasitas.  Donde alguien hacía de mamá o papá, nos daban de comer.  Alguien hacia de hijo, de mamá, de tía, tío.  Éramos muy felices. 

Algunas veces, en este juego, nos gustaba estar totalmente desnudos (calatos).  No había malicia alguna.  Nos gustaba ver a nuestra amiga desnuda, o a nuestros amigos.  Nos íbamos conociendo.  Incluso, nos señalábamos y mencionábamos las diferencias.  Algunas veces, cuando abrazábamos a la niñita, o niñito, que nos gustaba, sentíamos el mismo placer, que experimentamos antes de nacer.  Sin darnos cuenta que eso era sexo, como lo sabemos ahora de adultos.  Pero, experimentábamos algo muy bello en nosotros.  Hasta llegamos a jugar desnudos en la cama o escondidos en cualquier lugar.  Uno sobre otro.

Este gran descubrimiento, nos abrió un panorama mucho más amplio de nuestra vida afectiva.  Nos permitió enterarnos, que no solo podemos tener placer por nosotros mismos, sino también con la persona que nos gusta.  Porque, este juego no lo jugamos con cualquiera.  Siempre era con la amiguita, o amiguito, que nos gustaba estar.  Y cuando ella, o él, decía basta, se terminaba el juego.  No hubo violencia, ni obligación de nadie.  Se terminaba el juego sin más.  Ambos éramos muy felices y continuamos con nuestras vidas u otros juegos.  Nadie se embarazó, porque cuando se juega entre niñitos de la misma edad, no pasa eso.   Ninguno se volvió promiscuo, porque es un juego más.  Tampoco, alguien se volvió gay, lesbiana o prostituta, por haber jugado de esta manera.  Pero, ¿Para qué sirvió este juego?

Con este juego, aprendimos que el afecto, la ternura y el placer que producen, son compartidos con alguien que nos atrae, nos gusta.  Que puedo manejarlo con otro ser humano que me agrada.  Además, aprendí a negociar roles, normas y turnos.  A respetar el limite, cuando la amiguita, o amiguito, ya no quería jugar más.  Aprendí que el placer de mi cuerpo, puedo manejarlo con la persona que me gusta.   Perdí el miedo a sentir placer por alguien que me atrae.  La información que tenía en el cerebro antes de nacer, con mi propio cuerpo, se consolidó con esta experiencia.  ¿Hay algunas recomendaciones que tenemos que evitar en este juego? Si:

a.    Este jueguito, se da entre niñitos de la misma edad.  Jamás entre un niñito con un adolescente.  Porque el adolescente, hermanito o hermanita mayor, está en otra etapa de desarrollo.   El adolescente puede pensar que su hermanito, hermanita, primita, quiere hacer el amor con él, o ella, y esto no es así.  El niñito está jugando.  El adolescente está buscando experimentar placer con su propio orgasmo, como el adulto.    Por eso hay que tener cuidado.  Este jueguito es solo con niños de la misma edad.

b.  Tampoco se puede jugar con otro adulto: Papá, mamá, tío, tía, abuelito o abuelita.  Porque cada uno vive sus propias etapas de desarrollo.  Aunque el niñito o niñita, inicie el juego, tocando al adulto, hay que evitarlo pausadamente; jugando otra cosa con los niñitos o enviarlo a jugar con otros de su edad.  Muchos adultos, cuando no tienen esta información, piensan que el niñito, o niñita, está pidiendo una relación sexo-genital, como un adulto, y suele suceder un daño muy profundo en la vida de un niño o niña. 

c.   Cuando vea a unos niñitos, de la misma edad, jugando desnudos, de esta manera, hay que observarlos, sin espantarnos, ni interrumpir bruscamente.  Hagamos otro tipo de juego, donde ambos, puedan divertirse, sin mostrarles temor a esos abrazos que puedan darse entre ellos.

Habremos aprendido, si no nos interrumpieron bruscamente este juego, a decir no a quien no quiero que me toque.  Además, a respetar a la persona que quiero.  Perder el miedo a enamorarme y sentir inmenso placer, en la edad adulta. A no esconder mi sexualidad.  Sobre todo, a tener empatía con las personas que quiero.   La empatía es una cualidad que se aprende, con este juego, hacia las personas que me son atractivas.  Un requisito indispensable, para la vida de pareja en la adultez.


  Gracias Municipalidad de Paimas, por esta invitación, y estos minutos con nuestro pueblo.   Octubre de 2017.
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wikkipedia. (22 de agosto de 2017). wikkipedia.com. Obtenido de  https://es.wikipedia.org/wiki/Lennart_Nilsson

viernes, 13 de octubre de 2017

Tío Lucho, el río y el Mundial de fútbol

“Hay que ponerse las botas de jebe, para bajar.  El agua está por todo el primer piso…”  Te digo, casi susurrando.  Nos miramos consternados.  Te dejas guiar.  Me inclino para ayudarte a poner las botas.  Comprendo como te sientes.  Yo mismo no logro ver la magnitud del acontecimiento.  Esta mañana desperté espantado, viendo como mucha gente corría desesperada por el río desbordado sobre la ciudad. 

“Jamás se ha viso semejante cosa…” me dices, mientras bajamos las escaleras.  Ya nuestros zapatos comienzan a sentir el agua que sigue corriendo, desde afuera hacia la cocina.  Me detengo, porque te has quedado mirando las fotos de la pared, que colinda a tu consultorio.  Las mismas que colgó la tía Coco.  Allí están los primos: Luis, con una sonrisa infantil.  Karla, luce como siempre bien bonita.  Leslie, con la misma soltura de siempre.  Heidy, mirando fijamente con una sonrisa sin disimular.  Miras con ternura la foto de Mayra y demás nietos.  Con mucha ternura. Como siempre te siento, tío.  Miras el consultorio, totalmente inundado.  Un aire de tristeza pasa por tu rostro, pero disimulas, tratando que no lo perciba.  Mientras nuestros pies se van hundiendo en el agua, hasta las rodillas, dentro de casa.  Sabía que las botas no servirían de nada.  Avanzamos a la calle.  Caigo en la cuenta, que es la primera vez que camino protegiéndote y devolviendo tu cariño de toda una vida.  Tenemos que esforzarnos para salir de la casa.  El agua del río correo aún fuerte por la calle Arequipa, como si fuera el dueño de la ciudad, pero no decimos nada.  ¡Te siento sorprendido!  Sin creer lo que estamos viendo.


Aquí estoy nuevamente tío Lucho.  En la misma habitación donde te ayudé a poner las botas.  Viendo contigo el partido, de las eliminatoria para el Mundial de Fútbol en Rusia: Perú vs Argentina.  Tú has organizado la fiesta.  Has enviado a comprar Whisky y algunos bocaditos.  Aunque ya no bebes licor, pero sigues contando chistes, y se nota que quieres ver el partido con Dennis, Rafael, Heidy y yo.  ¡No nos gusta el fútbol!, eso lo tienes claro.  Pero estar allí, es tan apasionante como jugar para clasificarnos al Mundial.  Te pones de pie, juntas tus manos, como rezando, frente a la pantalla, cuando se va terminando el segundo tiempo.  Suplicando que Perú meta un gol.  Te abrazamos.  Nos sentamos en tu cama y en el suelo.  Nos tomamos una foto.  Tú mirando el fútbol y nosotros mirando la pantalla de la cámara.  En ese instante, como toda fotografía, se volvió pasado esa felicidad.  Es la gran tragedia de los selfies o cualquier fotografía.  En ese instante, se graba en mí, la felicidad de Heydi y la tuya, por ser familia.  Ese es tu deseo, como siempre, tío.  Para siempre y por siempre.  Estamos con el traje de fiesta hoy. (Cf. Mt. 22, 1-14).


sábado, 16 de septiembre de 2017

Santidad vs Ética. El mito de la perfección (Mt. 18, 21-35). Una mirada desde Huancabamba

“No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete…”  Es la respuesta ante la pregunta de Pedro, queriendo ajustarse a una vida perfecta, santa.  En otras palabras, lo que Jesús le está respondiendo, según el texto bíblico, es que perdone siempre.  Toda la vida.  A cada rato.  Cuando leo esta recomendación de Jesús, siento una profunda angustia.  Aparentemente, es una exigencia basada en la perfección, que tanto daño ha hecho a la vida espiritual de todos los tiempos.  Me escarapela el cuerpo, cuando pienso en todas las personas que han hecho mucho daño en la Iglesia, en el mundo, y que recurren a esta afirmación para no asumir su responsabilidad.

Cuando Mateo escribe estas líneas, se está poniendo en la cosmovisión de los judíos.  Para ellos la Santidad es la vida perfecta en los caminos de Dios.  Por ello, los ritos son muy importantes, propio de una psicología funcional de la religión.  Sin embargo, Mateo quiere argumentar mejor la propuesta que pone en boca de Jesús.  De ahí, que propone una parábola archi conocida sobre el Rey que perdona a su siervo.  El siervo que no perdona a otro siervo.  Finalmente el Rey que se encoleriza y sentencia, al siervo que había perdonado, entregándolo a los verdugos “hasta que pagara toda la deuda…”.  Cuando termino de leer esta lectura, me quedo tranquilo, porque está dentro de mi lógica.  Así es como se debe tratar a alguien, que no tiene compasión, y que sin embargo exige compasión para él.  

Al mismo tiempo, se produce en mí una especie de disonancia espiritual, cuando Mateo concluye que así es el Dios que Jesús nos enseñó.  Ósea, como ese Rey que encolerizado mandó a que los verdugos, gente que hace mucho daño, presione al siervo hasta hacer pagar lo que debe.  Pienso en ese Dios justiciero.  El Dios del miedo.  El Dios de la amenaza.  El Dios del ritual nefasto de la redención.  El Dios que me exige la perfección a todo trance, incluso a mi deshumanización completa.  Ya sea golpeándome yo mismo o que me golpeen otros, porque así lo merezco, por las deudas no canceladas.  Este Dios, es un Ser totalmente espantoso, si es eso lo que quiere explicar Mateo con este texto.  Totalmente contradictorio al resto de su propuesta.

Vuelvo a leer el texto.  Pienso en la Iglesia “santa” y “católica”, que rezo de paporreta en uno de los rituales dominicales.  Repito en mi interior la palabra pecado, una y otra vez.  Resuena en mi interior, las veces que me han predicado el pecado y el perdón.  Entonces me vienen imágenes de aquellos hombres y mujeres de fe, que han abusado de niños y adolescentes y que hoy, se camuflan bajo esta premisa de una Iglesia “santa” y compasiva.  Veo a hombres de Iglesia que apoyan regímenes autoritarios y criminales en la historia de mi país y del mundo.  Aquellos, que actualmente imploran, bajo esta premisa, perdón hacia esos verdugos que han dejado tantas víctimas.  Entonces, cierro el Evangelio de este domingo, después de leerlo varias veces y de haberme escandalizado junto a mi madre, con esta lectura.  Asumo la guerra que se ha generado, en mí, entre la Santidad contra la ética.  Y aquí estoy, en Huancabamba.  Frente a los pobres.  Mirando cara a cara, a muchas víctimas de nuestra historia, y entonces me ayudan a comprender el Evangelio de Mateo y las opciones que tomo en mi vida.

Que Dios es el Rey encolerizado, es verdad.  Tal cual lo manifiesta el texto.  En eso nos parecemos.  Entonces comienzo a imaginar a Mateo, escribiendo este texto, con una rabia profunda, frente a tanta injusticia.  Me alegro de ver así Mateo.  Porque nadie, en su sano juicio, no se enfadaría por tanta maldad.  Porque, no basta conocer el mal, hay que despreciarlo (CAMPS, 2011, pág. 13).  La compasión está asociada a este sentimiento.  De lo contrario, no somos como este Rey de la parábola.  Si la injusticia no es razón para estar encolerizados, entonces, No somos “santos”, como exige la espiritualidad.  Así es Dios, sentencia Mateo, en boca de Jesús.

Lo que mueve a un comportamiento tal del “setenta veces siete”, es el daño que se ha infligido a alguien debido a una situación injusta.  De manera especial, cuando esta situación está afectando al que no puede pagar una deuda insignificante, porque no tiene más.  Es decir, el más vulnerable por ser completamente pobre.  Desde allí, se asume el criterio de “santidad” y el perdón “de corazón”.  Para ser santos, se necesita la premisa ética, sin la cual no se puede practicar una vida espiritual de santidad.  Por ello, una Iglesia implicada en las grandes cuestiones de la humanidad, nos muestra a Jesús bajo la cruz que crucifica a la humanidad (CHITTISTER, 2000, pág. 184).  Así las cosas, me acuesto pensando en que quiero ser compasivo, como este Dios que me predica Mateo, el día de hoy.


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CAMPS, V. (2011). El gobierno de las emocioines. Barcelona: Herder.


CHITTISTER, J. (2000). En busca de la fe. Santander: Sal Térrea.

sábado, 26 de agosto de 2017

Los valores de familia y los bastardos.

¿Te acuerdas de mi tío Fulano?, también era un bastardo.  O, mejor dicho, expósito, de padres desconocidos, espurio, incestuoso o adulterino (TWINAN, 2008).  Cualquiera de esos sinónimos, le caía bien para insultarlo.  O, al menos, para dejar claro los límites de la familia y el lugar que ocupan en la sociedad. Valores de familia.

Por eso, la fidelidad conyugal, tormó parte de los valores prioritarios en la familia.  Porque de allí, dependía la forma como nos trataran en el colegio, sobre todo si era religioso, o en cualquier desempeño público, según la carrera profesional que podíamos escoger.  Para mi abuelo, éramos los “guerrilleros”.  Nada mejor para ilustrar lo que esto significaba.  Nunca supe si se refería a defender a la Patria o a la familia. Lo primero lo dudo, porque nadie de mi familia tuvo actividad política pública. Lo segundo, es más creíble.  Porque éramos varones y había que defender el apellido.  Pero,  ¿defenderlo de qué?

Ahora comprendo, por qué en 1787, Pedro Elefalde y Gabriel Muñoz, se metieron en un lío judicial de miedo, que duró más de un año, según narra Twinan (2008).  Todo se originó porque Pedro no saludó a Gabriel, anteponiendo el “don”.  Y es que, Gabriel era ilegítimo, aunque con dinero. No merecía ser llamado "don Gabriel". Tuvo que hacer un procedimiento largo y tedioso, que se denominaba Cédula de Gracias al sacar.  Solicitaba al Rey de la Corona Española, ser reconocido como legítimo, para poder ser llamado DON Gabriel.  No solo eso.  También, gracias a ese trámite, podía aspirar a estudiar derecho, medicina o ser cura.  Así como, ocupar cualquier cargo público. Estos procesos judiciales se encuentran a “montones”, como decía mi tía Coco, en los archivos de las Indias, en Sevilla.  Provienen de Cajamarca, Trujillo, Lima, Huamanga, Arequipa, y un largo etc.  Por eso, mi abuelo repetía mil veces: “mis guerrilleros”.  Porque era la escala de valores de familia, que le habían metido en la cabeza tanto la política pública como la religión imperante. Y murió creyendo eso.

Esa es la razón, estimado Renato, por la que no puedo dejar de agradecerte, públicamente, por las tantas veces que has repetido la palabra BASTARDO (CISNEROS, 2017), en tu última novela.  Has puesto fin, sin imaginarlo quizá, a una historia del Perú, basada en los valores inculcados desde un poder asfixiante, que agobia nuestras fuerzas en una pelea contra los molinos del Quijote.  Con este antecedente, podemos arrancar de cuajo el único modelo familiar obsesivo, inventado para despotricar, mancillar y excluir a un grupo de peruanos (¿latinoamericanos?) que hemos tenido que soportar una carga, hasta por demás, insulsa del mestizaje colonial corrupto. Tanto así, que se aceptó un modelo familiar fantasioso, despotricando otras formas de familia mayoritarias, que viven en el anonimato.

De ahí, el lío de Zaraí (ABC.es, 2002). Las amantes del dictador (TURPO RIVAS, 2012) y los consabidos maltratos a su mujer.  Igualmente la presentación del hijo del ex Presidente, intocable judicialmente hasta hoy, en homenaje a Francia (elcomercio.pe, 2010), aunque para ese tiempo ya no se hablaba de bastardos o ilegítimos en la legislación peruana, igual causó revuelo y vergüenza en Pilar, su “pareja presidencial”, como él mismo, desvergonzadamente, nombró al matrimonio de su contrincante en las elecciones presidenciales, y  que hoy está preso junto a su mujer, dicho sea de paso, aún no sabemos bajo qué cargos probados.   Todo este, “mosaico” de nuestra élite política, porta en sí los valores inculcados de la familia.  Mismo sermón de nuestro Cardenal y las organizaciones religiosas que lo siguen.

“Los guerrilleros”, decía el abuelo.  Ahora quiero imaginar que el campo de batalla tendrá que ser esos valores familiares, que han inculcado para oprimir o excluir, en un agüadito ético, que convenga a los grupos de poder.  Por eso, si queremos enseñar los valores, que sea aquellos que nacen del consenso de los bastardos o mestizos, o de aquellas regiones andinas, donde la fantasía colonial es un tema con el cual nos encontramos en constante guerra.  ¿A eso te referías abuelo?  O, quizá ¿al campo de batalla con tu propia conciencia, desde unos valores que jamás obedeciste en la intimidad?  En todo caso, es lo mismo.


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ABC.es. (19 de octubre de 2002). ABC.es. Obtenido de ABC.es: http://www.abc.es/hemeroteca/historico-19-10-2002/abc/Internacional/toledo-reconoce-a-zarai-como-su-hija-despues-de-una-larga-polemica_137020.html

CISNEROS, R. (2017). Dejarás la tierra. Lima: Planeta.

elcomercio.pe. (25 de junio de 2010). elcomercio.pe. Obtenido de elcomercio.pe: http://archivo.elcomercio.pe/politica/gobierno/alan-garcia-revelo-que-nombre-su-ultimo-hijo-homenaje-francia-noticia-500435

TURPO RIVAS, J. (16 de diciembre de 2012). republica.pe. Obtenido de republica.pe: http://larepublica.pe/15-12-2012/renace-el-viejo-hotel-donde-fujimori-fue-libre-y-feliz


TWINAN, A. (2008). Vidas públicas, secretos privados. México D.F.: Fondo de Cultura económica.

viernes, 21 de julio de 2017

Cuando se ama nunca se pierde; el drama de reírme de mi mismo.

Cuando vi el nombre de Paolo Genovese (wikipedia.org), como productor del filme, me llamó la atención.  Además, la calificación de comedia combinaba para pasar un momento relajante, después de un fin de semana intenso.  Al parecer, el tiempo se había propuesto que la intensidad, de mi visita a la Capital, fuese en todo momento. Hasta en esa película. 

Genovese, intenta satisfacer  mi avidez: curiosear y consumir vidas ajenas (SIBILIDA, 2008).  Ese fenómeno psicológico aprendido, llevado hasta el morbo en los medios de comunicación, conocido como los talk show (wikipedia.org).  Resulta que poco a poco, la película me fue desnudando en cada uno de sus personajes y de los simbolismos psicológicos utilizados.

Una cena entre un grupo de parejas amigas.  Excepto uno de los personajes, que estaba solo.  Para todos significaría la última cena.  Se revelarían secretos inconfesados entre ellos.  Un proceso de desciframiento, al entrar en la subjetividad de cada uno de los invitados.  Esto complicaría las relaciones interpersonales, tejidas por años, de este grupo de amigos. 

Los aretes y el aro, como regalos de cortejo, para relaciones eróticas afectivas, tirados en la cara del esposo y amante.  Buscar un rincón, de aquel encuentro, para escupir la cara del amante infiel, con rabia y decepción.  Sin que el resto de invitados se entere, en medio de la confusión.  Lo inexplicable de las frustraciones afectivas llevadas al límite.

La esposa que descubre, a través de mensajes eróticos, a su marido gay.  Él, tratando de explicar lo inevitablemente evidente.  Las risas en la sala.  Mis ojos abiertos, como todos los espectadores, sabiendo que el esposo no lo es.  El gay es el otro.  Escenificar el desciframiento subjetivo del amigo del costado, que se queda perplejo, ante una defensa de argumentos que le van ofendiendo, contra la pareja ausente en esa cena. 

La hija adolescente, que no aparece en escena más que breve minutos.  Solo para descubrir ante su padre, la infidelidad de la madre.  La causante, de tal desvelamiento de todos los invitados.  

El baño, constantemente usado, para consolar.  El lugar de la intimidad consigo mismo, convertido en el lugar del consuelo.  La puerta cerrada, para que no entre alguien, cuando se quiere estar en soledad o con alguien al costado, para consolar mis propias miserias y tomar decisiones.  Otro simbolismo psicológico, que desvela el colmo de nuestros desciframientos y desconciertos personales.

Me he reído de mi mismo.  Del morbo que llevo dentro.  De mis secretos inconfesados.  De las cenas infinitas, donde pienso quitarme las máscaras y gritar en la cara de cada quien las hipocresías de nuestra vida.  Avergonzado, también, de mi propia miseria.  De las heridas, inevitables, a los otros por la irresponsabilidad de mis decisiones.  Me estaba riendo, durante la película, de mi propia vergüenza personal.  Mis propios secretos, que grito a voces, cuando lo veo en los demás.  Una cena.  Una última cena, que desencadena la ruptura total de amigos y amigas, como perfectos desconocidos

Todo eso ocurre en la producción italiana de Paolo Genovese.  Sin embargo, tiene un final asombroso.  Algo inesperado.   Como las decisiones psicológicas personales: no quedarnos en la desnudez.  Volver a vestirnos, para no salir del cine, con nuestra propia vergüenza, tomados de la mano con la pareja, amante o la ausencia de la persona que amo en secreto.  Todo bien.  Porque, cuando se ama nunca se pierde y se protege, mutuamente, de la mirada de los otros.  Todos felices.  Salgo riéndome de cada escena.  Me muero de la risa.  Y termino, pensando en mí mismo, sin esperar nada.


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SIBILIDA, P. (2008). La intimidad como espectáculo. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.

wikipedia.org. (30 de mayo de 2017). es.wikipedia.org. Obtenido de WIKIPEDIA: https://es.wikipedia.org/wiki/Paolo_Genovese

wikipedia.org. (01 de junio de 2017). es.wikipedia.org. Obtenido de WIKIPEDIA: https://es.wikipedia.org/wiki/Talk_show

sábado, 24 de junio de 2017

¿Se acuerda señor Presidente?

Evaristo Porras Ardila es un nombre que no debemos olvidar.  Una historia amarga y apasionante. Uno de los grandes personajes del narcotráfico (eltiempo.com, 1995).  Fue detenido en Perú, el año 1978.  Justo cuando en Colombia ya se le buscaba.  Gobernaba en toda la Amazonía, en los límites entre Brasil y Perú.  Su nombre está asociado a Pablo Escobar y otros mafiosos de los carteles colombianos.


¿Por qué no olvidar esta historia?  Porque fue ardientemente defendido por un abogado peruano, recién graduado en derecho.  Este experto en leyes peruanas, se había graduado gracias al record de dos años dedicados a estudiar dicha profesión.  Dos años de estudios muy intensos para este compatriota.  Se dedicaba, casi las 24 horas del día a estudiar derecho.  No tenía otra cosa qué hacer.  Fue una necesidad personal.  ¿Cómo así? 

El narcotráfico busca redes de apoyo que se abriguen en las conexiones corruptas de cualquier sistema social.  Por ello, buscan como tesoro, grupos terroristas como sus aliados.  Así ha funcionado en el caso peruano, respecto a Sendero Luminoso.  Asimismo, buscan aliados en el sistema judicial, para poder librarse de cualquier delito que conlleva su negocio ilícito.  Aliados en la religión, para camuflarse en obras de bien social.  El poder político es un punto clave para la comercialización de su producto.  No deja de ser importante, para los Carteles, camuflarse entre el sistema militar, para facilitar el enriquecimiento ilícito y la comercialización de la droga.  Esta fue una de las instituciones claves en el Perú. 

¿Así? En 1976 nuestro país, pasaba por la segunda fase del Gobierno revolucionario de las Fuerzas Armadas, bajo la presidencia del general Morales Bermúdez (wikipedia, 2012).  Por las características, que definían estos gobiernos militares, fue arrestado un militar por las siguientes causales: viajar sin permiso oficial, espionaje e insubordinación.  Este militar fue expulsado de la Institución y recluido en un penal militar entre los años 1976-1978 (QUIROZ, 2016, pág. 323).  En esos escasos dos años estudió Derecho.

No solo se necesitaba astucia, en el abogado defensor, sino también que sepa todos los movimientos corruptos posibles, para poder liberar a tamaño personaje del narcotráfico latinoamericano.  Este ex-militar, no encontró mejor oficio para seguir viviendo que el de abogado, puesto que dados sus antecedentes tenía toda la capacidad para seguir corrompiendo al ya debilitado sistema judicial del Perú.  Posteriormente, defendió a narcotraficantes peruanos y a todos los generales vinculados al caso de Reynaldo Rodríguez, conocido como: el padrino (wikipedia.com, 2014).

Nadie imaginó, al menos en el Perú, que este ex – militar, llegaría a ocupar grandes puestos dentro de la política nacional.  Su punto álgido lo ubicamos en su elección nada menos como jefe del servicio de inteligencia del Perú (SIN), entre 1990-2000.  El Presidente de la República del Perú, en aquel tiempo, fue Alberto Fujimori Fujimori.  Además, fue su principal asesor presidencial.  Como podremos darnos cuenta, ningún Presidente elige a cargos tan importantes, y mucho menos como asesor principal, sin antes no enterarse los antecedentes de dicho personaje.  ¿Quizá por estos antecedentes fuera elegido como asesor principal?, creo que no debemos ser mal pensados.

En otras palabras, las evidencias hablan por sí mismas.  El ex – presidente Alberto Fujimori, se supone que sabía de los antecedentes del asesor presidencial que estaba eligiendo.  Todos los militares del entorno conocían a este personaje, cuya identidad es Vladimiro Montesinos.  Si el Presidente Fujimori no sabía de esos antecedentes, entonces nos encontramos, con el primer Presidente de la historia del mundo, más iluso que pudo haber existido en la tierra, por decir lo menos, y que haya gobernado un país.  Al parecer, eso no opina sus seguidores, quienes lo alaban como su dios en inteligencia y como estratega.

Desde los inicios del Fujimorismo no se ha podido desprender de las redes del narcotráfico.  No es que los fujimoristas sean delincuentes o narcotraficantes.  De ninguna manera.  Sin embargo, es muy evidente que los líderes de dicho partido político,  se involucran en sospechas de apañar a seguidores de su entorno, vinculados al narcotráfico o a procesos de corrupción.  Por eso, no es de extrañar que constantemente el Partido político fujimorista cambie de nombre en cada elección.  Aparentemente, saben cómo camuflarse. 

Si todos conocemos esta historia, entonces podremos decir a ciencia cierta que el posible indulto, que quiere conceder el actual presidente del Perú, Pedro Pablo Kuczynski, es un perdón misericordioso, que refuerza la historia de corrupción en los máximos poderes del Estado.  Lamento decir, que nuestro actual Presidente de la República, pasará a la historia, de conceder este indulto, como otro más de la lista que apaña la corrupción en el Perú, por lo que significa el ex – presidente Fujimori, el “alma de Fuerza Popular”.  Así las cosas, nos tendremos que ver en las calles, para seguir buscando nuevos caminos para el Perú, fuera del Poder legislativo, hasta por demás mediocre, y un Poder Ejecutivo, que no muestra interés por nuestro país.  Esta historia es la menos negra del Perú.  La peor de todas, tiene que ver con los asesinatos y torturas, por los que están presos los personajes mencionados. ¿Esto es lo que quiere indultar Señor Presidente del Perú?
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http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-494021

QUIROZ, A. W. (2016). Historia de la Corrupción en el Perú. Lima: IEP-Idl.

https://es.wikipedia.org/wiki/Gobierno_de_Francisco_Morales_Berm%C3%BAdez


https://es.wikipedia.org/wiki/Vladimiro_Montesinos

imagen de: http://cromos.elespectador.com/personajes/reportaje/articulo-evaristo-porras-el-triste-final-de-un-capo

domingo, 11 de junio de 2017

En memoria de Bryan, Percy, Miguel Ángel y Edison.

El comienzo de mes estuvo marcado por el reverso del feminicidio.  Es decir, maltratar al varón que parezca, desde la percepción pre juiciosa, débil como una mujercita.  Por eso, como parte del macabro espectáculo, esta trágica noticia, ha pasado muy rápido al olvido.

Como si la virilidad tendría que mostrarse con la fuerza bruta que los varones posean.  Así, nos dará la sensación de tener unas Fuerzas Armadas que nos brinden seguridad.  Esta manera de pensar es androcéntrica, mantenida en una estructura patriarcal.  En aquel fatídico viernes 02 de junio, fuimos testigos de la brutalidad del pensamiento primitivo de nuestras Fuerzas Armadas y de la estructura, aún vigente, del miedo a “parecer débiles”.  No importa, si esos soldados, que son el referente de masculinidad, eran inteligentes.  Eso no importa.  Lo que intentaron demostrar en plena luz del día, a todo el país, que lo que mantiene el orden y “status quo” es la fuerza, el aguante, el desafío, la dureza del cuerpo.  Así es, en cada individuo varón que se forme, como en los grupos que aspiran al poder político.  Por eso, tenemos un Congreso con una mayoría, con esas mismas características.  Tanto varones como mujeres, ponen por encima de todo, dichos indicadores como referentes de éxito.  Eso es androcentrismo. Sin el más mínimo atisbo de un razonamiento básico, trabajado intelectualmente: muestran su dureza y la verticalidad de su estructura para imponerse.  Hasta su mismo nombre colectivo es un claro indicador: “Fuerza”.

El feminicidio no solo se contempla en el asesinato a mujeres, sino también a las víctimas varones, que según los esquemas mentales, se parecen a ellas.  Esto se enseña en el colegio, siendo indiferentes al bullying sobre los niños nerd, que no patean, golpean o insultan en los partidos de fútbol o en las grescas fuera del Colegio.  Cuando se trata de colegios solo de varones.  Y cuando el colegio es mixto, no se respeta al varoncito que sale del colegio, y que aún no tiene enamorada, no insultó a nadie, y no se emborrachó en una fiesta, ni se “tiró” a más de una de sus amigas. 

¿Será por eso que el dolor de sus muertes, rápidamente, pasaron a olvido, igual que las miles de mujeres asesinadas en manos de varones?  Es tan parecido que, los responsables de esas muertes, tienen el campo abierto en las leyes, para evitar cualquier responsabilidad penal.  Nunca jamás el colectivo #ConMisHijosNoTeMetas hará una marcha a favor de la memoria de Bryan, Percy, Miguel Angel y Edison.  Muy por el contrario, unidos a un sector de la jerarquía católica y otros grupos cristianos, insistirán en traerse abajo el currículo escolar del Ministerio de Educación, que enseña a valorar la inteligencia de los seres humanos en las interrelaciones humanas, basadas en la equidad de género.  Porque, aun de forma primitiva, la estructura donde habitan es androcéntrica y patriarcal, aunque sigan haciendo sufrir a más familias, como lo vimos esos pocos días en las noticias nacionales e internacionales.  Ellos agrupan en su seno a grupos políticos como el de la mayoría de nuestro actual Congreso de la República. 
En memoria de aquellos miembros del Ejército Peruano, empecemos a evitar más muertes y apoyar iniciativas, a todo nivel, que pongan fin a tanto sufrimiento, en las interrelaciones humanas, que nos impiden salir adelante en nuestro país.



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Fotografía del diaro Correo.

martes, 30 de mayo de 2017

Desde el sueño de José, en el Nombre de Ella. (Mt 1, 18-25)

Nos ubicamos en el fin de una gran fiesta religiosa, para la Iglesia Católica.  La Pascua de Resurrección y el comienzo del Tiempo Ordinario.  Para marcar el fin de esta Gran fiesta y el comienzo del tiempo intenso eclesial, se ubica la celebración de Pentecostés.  La acción del Espíritu Santo, como gestor del dinamismo de la vida espiritual y religiosa de todos los cristianos. 

Esta reflexión nace, también de mi experiencia cristiana, en el momento histórico que vivo.  Concretamente son tres acontecimientos, que marcan mi manera de vivir la espiritualidad cristiana, en este momento como laico. Totalmente laico.  Primero: los desastres naturales, que nos han afectado a todos nosotros, en estos últimos cuatro meses, por el llamado Fenómeno del Niño Costero.  Segundo: la corrupción destapada en los altos mandos de la política nacional, que ha comprometido a ex-presidentes y a los candidatos presidenciales de las últimas elecciones democráticas de nuestro país.  Y, tercero, algo muy personal: estoy viviendo aún, el duelo de la pérdida de mi hermano menor, Franklin, que no es menos importante en mi vida, que las dos anteriores.  Porque en realidad, esto último duele en el alma.  No existe consuelo perder a un ser muy cercano, amado y admirado.  El dolor, lo llevo en el alma, junto a mi familia.  Eso no se puede ocultar ni disimular con falsos consuelos. Estos tres acontecimientos, son el marco que condiciona mi reflexión. 

Esta reflexión consta de tres partes: 1. Pensar la Realidad y los sueños de Esperanza.  2. El mandato de los sueños, pensando la realidad y 3. Ejecutar los sueños con esperanza, respeto y fidelidad a nosotros mismos.

Comenzaremos haciendo un taller sobre nuestros propios sueños, para comprender a José y la palabra de Ella.

  1. PENSAR LA REALIDAD Y LOS SUEÑOS DE ESPERANZA.
“La generación de Jesucristo fue de esta manera: Su madre, María, estaba desposada con José y, antes de empezar a estar juntos ellos, se encontró encinta por obra del Espíritu Santo.  Su marido José, como era justo y no quería ponerla en evidencia, resolvió repudiarla en secreto.  Así lo tenía planeado, cuando el Angel de Señor se le apareció en sueños…”

No es fácil, para un varón, enterarse que su futura pareja está embarazada de otra relación.  Igual para una mujer, enterarse que su prometido tiene un hijo en otra relación.  Pero, esta trágica noticia, es mucho más dura, cuando el contexto histórico, en que se da, es de total sufrimiento y humillación. 

Pienso en mi madre, cuando tuvo que aceptar la realidad de la muerte de mi hermano Franklin.  Encima, la emergencia de Piura.  Con algunos de nuestros familiares damnificados, que nos quitaban la paz, del duelo que necesitábamos vivir en la intimidad de nuestra casa.  Los llantos de las personas en televisión de la catástrofe natural que estábamos viviendo.  Como si el sufrimiento de la ausencia de mi hermano fuera poco.  Pienso, en las miles de familias pobres que salían a la carretera para pedir agua o alimentos, después que el río invadió toda la ciudad.  Aquellas mujeres, madres de familia, damnificadas que eran totalmente analfabetas.  Pueblos enteros, de Narihualá, donde las mujeres jamás fueron al colegio y varones que ni siquiera llegaron al cuarto de primaria, en los estudios escolares.  Mucho tiempo sin poder dormir, por pensar en la noche fatídica en que murió mi hermano en brazos de mi madre.  Además, pensando en los rostros de las mujeres, varones y niños, en la Campiña de Narihualá.  No hay dolor que se comparé a la ausencia de personas que amamos con toda el alma.  Ese es mi pensamiento, de la realidad que me tocó vivir. 

¿Cuál fue la realidad de José, cuando se enteró, por boca de María, que su mujer está encinta?

Su pueblo estaba Gobernado por Herodes el Grande.  Este gobernador había hecho ahogar, en una piscina a su cuñado Aristóbulo.  Luego mató a su mujer Mariamme, junto a su suegra Alejandra y a otros.  Además, mandó que estrangulen a sus hijos: Alejandro y Aristóbulo, herederos del trono (PAGOLA, 2007, pág.15).  De esto se hablaba en Nazareth.  Era un gobernador que se le temía.  Porque aquel gobernante que hace tanto daño a los suyos, pierde el temor de matar a su pueblo.  Experiencia que también hemos vivido en el Perú.  Por eso, no es difícil entender el pensamiento de José.  También pensaba, en aquellos 40 jóvenes, guiados por sus maestros, Judas y Matías, que trajeron abajo el escudo del águila, que Herodes había mandado colocar en la Gran puerta del templo, para que todos los judíos se humillaran al entrar, recordando el poder supremo del Emperador Romano, que estaba sobre Dios mismo.  Cuando esto sucedió, Herodes mandó a quemar a estos jóvenes junto a sus dos Maestros.  El pueblo estaba aterrorizado.  A todos los Israelitas, como José, se les quitaba el sueño al ver el sufrimiento de su pueblo.  Encima, tuvo que soportar el sufrimiento de enterarse, por boca de su prometida, María, que estaba encinta sin haber consumado la boda con él.  Por ello, decidió “repudiarla en secreto”.  La indignación era parte de su vida y, ante malas noticias, estaba acostumbrado a pensar y tomar decisiones con rabia, cólera e indignación. 

Con esta realidad, lo único que queda es la esperanza.  El sueño que surja entre los habitantes alguien que los salve de esa situación.  Por ello, el sueño indica que “…tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo.”  Esta es la esperanza, ante tanta desesperanza.  Cuando llegamos a este punto, acogemos la realidad, la transformamos, y hacemos que las cosas cambien.  Ese será siempre el mensaje de Dios, a través de cualquiera de sus ángeles (enviados).  Porque para soñar no necesitamos estar dormidos o anestesiados.  Que nadie, nos quite este espacio de soñar.  Fomentar los sueños, es combatir cualquier desgracia o abuso autoritario.  Soñar es un derecho, al que jamás debemos renunciar.   

TAREA: ¿Cómo entendemos ahora el sueño de José?

  1. EL MANDATO DE LOS SUEÑOS, PENSANDO EN LA REALIDAD.
Todos los personajes que intervienen en nuestros sueños, somos nosotros mismos disfrazados de personajes, cosas y situaciones.  Es la única manera, en que nuestra psique puede desnudarnos de cuerpo entero, en realidades personales que no queremos aceptar y superar.  Es nuestra propia realidad, que por alguna razón, queremos esquivar.  Por ello, el mandato de los sueños siempre será desafiar cualquier realidad para superarla. Es el segundo paso para vivir en la esperanza.

“No tengas miedo…”  “Le pondrás por nombre…” Perder el miedo y tener el coraje de dar nombre a nuestra realidad.  Miedo a nosotros mismos.  Miedo a continuar humillados por una realidad desgraciada, que nos desborda.  Miedo para asumir una responsabilidad de enfrentar el gran desafío de pertenecer a la genealogía de luchadores, como David.  Además, tener que poner nombre a la realidad: necesidad de decir lo que hace falta para salir de esa tragedia, que nos desborda.

Hace dos semanas, soñé con mi hermano Franklin.  Hablábamos de una situación familiar muy serios.  Pero, en mi sueño, reacciono y nos quedamos mirando.  Y, en el silencio de esas miradas, intentaba decirle que él estaba muerto.  Comencé a llorar, en ese sueño.  Franklin también.  Y nos abrazamos.  Le di un beso.  Desperté llorando.  Ese sueño me invitaba a aceptar la realidad de la muerte de mi hermano, cuando ya han pasado más de tres meses.  Desde entonces, cuando trabajo o voy a algún lado, me pregunto, qué hubiera querido él.  Entonces, el mandato de “no tengas miedo”, invade todo el coraje de seguir adelante. 

Cuando descubrí, en la desgracia, a los pobladores de Narihualá y entendí que ellos siempre habían sido damnificados.  Entonces, puse nombre a esa desgracia: marginación y exclusión.  Porque esos hermanos nuestros, especialmente las mujeres, no saben leer ni escribir.  La salida del río no fue el problema, sino la indiferencia de nosotros, por cientos de años.  ¿Cómo es posible, que a unos metros de nuestra ciudad, existan personas con esas características?  No solo es inhumano, sino además, es humillante para ellos y para nosotros.  ¿En qué clase de Cristo creemos?  Encontré a algunos jóvenes, guiados por un grupo religioso católico, que en medio de la desgracia, les llamaban a rezar el vía crucis.  Como si estos hermanos no estuvieran viviendo la crueldad de sufrimiento de la pasión de Cristo en sus propias vidas. Como si Dios les hubiera mandado esa desgracia por ser “pecadores”.  En medio de esa confusión de sentimientos, nos sentamos con ellos a comer, porque fueron ellos los que prepararon una mesa para invitarnos a estar allí, como invitados.  Somos nosotros los que necesitamos de ese alimento humano.  De darnos cuenta que no importa de dónde provenga el hijo que “Ella está esperando”. No nos debe interesar si “Ella” es pecadora, por quedar embarazada fuera del matrimonio.  No nos debe interesar, si esos pobladores vivían a la rivera del río, por su terquedad o viveza, como algunos afirman.  Lo único importante, es que el Espíritu puede revertir cualquier situación, por muy rara, o de mucho sufrimiento, para la salvación de todos. Lo importante es que el Espíritu Santo nos está hablando, desde ese acontecimiento raro, transgresor, que tenemos que tomar partido y actuar. Todo esto, es un mandato Divino.  De lo contrario nos quedaremos embobados mirando como asciende Jesús al cielo, sin mover un dedo.

Así, asumió el mandato José.  Le dio nombre: “…Salvará la vida del pueblo”.  Hasta hace poco, estuvimos reunidos en un colectivo de profesionales, en el local del Proyecto Chira Piura, para revivir una propuesta de tratamiento para el río Piura.  En la que no necesitan huir los pueblos del río, sino en darle el espacio y atención al río, desde la Sierra, para que esta des-gracia jamás se repita.  Al mismo tiempo, de manera particular, hemos presentado un proyecto al Gobierno Belga, para que ayude a 21 familias de la Campiña.  Me he quedado con la angustia, que no puedo hacer nada, para dar estudio a estas mujeres y a las niñas.  Creo, que necesitamos un trabajo político más sincero y de compromiso con los pobres, como lo haría cualquier cristiano contemplativo y por lo cual tenemos que luchar honestamente.

 El mandato de los sueños, son una alianza entre el pensamiento y la realidad.  Solo así actúa el Espíritu Santo.  Por ello, necesitamos despertar del sueño y obedecer a lo que nos manda. 

Tarea:
¿Cuáles son los mandatos de nuestros propios sueños?


  1. EJECUTAR LOS SUEÑOS CON ESPERANZA, RESPETO Y FIDELIDAD A NOSOTROS MISMOS.
“Despertado José del sueño, hizo como el Ángel del Señor le había mandado, y tomó consigo a su mujer.  Y no la conocía hasta que ella dio a luz un hijo, y le puso por nombre Jesús”.

Cuando el río nos descubrió a la inmensidad de mujeres del Bajo y Alto Piura, nunca imaginé que nos encontraríamos con un alto porcentaje que no habían pisado la escuela jamás.  Ellas se dedican a cocinar y criar a sus hijos.  Es el lugar que les corresponde.  Así lo han permitido todas las Instituciones de Piura, incluida un gran sector de la Iglesia.  A esto se le denomina sexismo.

Esto es igual al racismo, cuando asigna un lugar para los “serranos”, otro para los “cholos” y otro para la “gente decente”, es decir para los de la ciudad.  Se activan todas las fuerzas posibles, para mantener a cada uno en su lugar (JONHSON, 2003, pág. 116-117).   El sexismo al igual que el racismo, denigra la dignidad humana.  Incluso San Agustín decía: ¿Cómo, pues, oímos al Apóstol que el varón es imagen de Dios, y por eso se le prohíbe cubrir su cabeza; pero no la mujer, y por eso se le ordena velarla?  La razón, a mi entender, según indiqué al tratar  de la naturaleza del alma humana, es ésta: la mujer, juntamente con su marido, es imagen de Dios, formando una sola imagen toda la naturaleza humana; pero considerada como ayuda, en lo que a ella sola se refiere, no es imagen de Dios.  En cambio, el varón, en aquello que sólo le pertenece a él, es imagen de Dios tan plena y perfectamente como cuando con la mujer integra un todo (Ibid).  Hasta hoy se mantiene ese argumento.  “Las mujeres cuidan a los hijos”, decían los pobladores.  Ellos están convencidos y en medio de la emergencia, grupos políticos y de Iglesias Cristianas lo refregaron en la cara de todos nosotros: #ConMisHijosNoTeMetas.

Por ello, nos propusimos que la ayuda solo llegaría si sus líderes lo formaban un varón y una mujer, entre un grupo de damnificados de la Campiña de Narihualá.  Así surgieron Pilar y Armando.  Pero me sorprende el silencio del Municipio, de la Región, ante este problema serio y de alta complejidad.  Me sorprende más aún, el silencio de la Iglesia de Piura.  Esta situación es una falta de esperanza, respeto y fidelidad a Jesucristo y a nosotros mismos. 

Cuando José decide obedecer su sueño, lo hace con una actitud de esperanza.  Por eso, despierta.  De esto, le convenció las palabras de Ella, María.  Ya no le importaba cómo había sido concebido el Niño.  Le importaba que él y ella, cuidaran al Salvador.  Esa fue su esperanza ante la realidad.  Esto nos invita a levantarnos, de nuestro letargo, que nos mantiene dormidos, o adormecidos, sin decir nada.  El problema no es la inundación, por el fenómeno del Niño Costero.  El problema son los pobres marginados y excluidos, a quienes les hemos negado todo tipo de esperanza, con nuestra indiferencia por años. 

Además, José despierta y toma consigo a su mujer.  Con esa esperanza.  Pero, un detalle, que no puede pasar desapercibido jamás, es que “no la conoció”, hasta que nació el Niño.  Conocer, en término bíblico, significa hacer el amor, cuando se refiere a una relación amorosa. Tener relaciones sexuales. Es decir, la respetó.  Ya bastante había tenido María, con aceptar un reto, que nadie le creería.  Por muy Espíritu Santo, que la hubiera inundado de su ser, para dejarla embarazada, jamás iba a poder explicar, semejante acontecimiento ni a su pareja, y menos aún, a todo su pueblo.  José, sentía el sufrimiento y angustia de Ella, como la de su pueblo, y no quiso aumentar el trauma desgarrador, porque en Ella estaba reflejado su pueblo.  La respetó, por sobre todo.  Para aliviar su sufrimiento y creer en la Esperanza de todos los creyentes.  Esto sería imposible sin respetar esa parte femenina, que fácilmente puede ser humillada con una mentalidad machista.  Como la que somos testigos en el Perú, en estos días, cuando la violencia contra el género femenino, ha quedado excluida de las leyes, por decisión del Congreso Peruano.  Una falta de respeto, de la que ninguna institución del Perú se ha pronunciado.  Para vergüenza de los que estamos aquí, en este retiro, ni nuestra propia Iglesia se ha manifestado.  José entendió muy bien, que no hay esperanza, sin respeto a la mujer, al pueblo, cuyo referente es una Mujer, en este caso, María.

Por último, José, ejecuta la fidelidad consigo mismo, cuando decide nombrar al Niño como Jesús: Dios con nosotros, el Salvador.  Porque de eso se trataba sus sueños.  De hacer realidad el Reino de Dios aquí, en la tierra.  Por ello, despertó del sueño, para hacer realidad esa fidelidad con su mismísimo sueño.  No somos fieles con nosotros mismos, cuando no queremos cambiar las cosas, a pesar que andan mal.  Cuando callamos, para no salir de nuestro confort.  Para que no se moleste el alcalde, el Presidente Regional o el Arzobispo.  No somos fieles con nosotros mismos, ni con Jesucristo, porque Él vive en nosotros y nos empuja a transformar la realidad, como la propuesta del Reino.  No somos fieles cuando nos quedamos en el “repudio secreto”, para mantener las formas, como machistas dolidos.

La Esperanza de José, y la de todos nosotros aquí reunidos, solo puede hacerse realidad con respeto hacia los más débiles, y con fidelidad a nuestros sueños por un mañana mejor. Por eso, el Espíritu Santo interviene en la historia, de forma tan inusual y hasta contraria a todo camino, que aparentemente es biológicamente natural.  Irrumpe con fuego y energía para hacernos despertar e iniciar el rumbo de nuestros sueños: ¡Feliz Fiesta de Pentecostés!, en nombre de Ellas y nuestro Pueblo.



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1. Retiro para los Cenáculos Presencia del Evangelio en Piura.  Integrado por mujeres. Santa Isabel, 30 de Mayo del 2017 

JONHSON, E. A. (2003). La Cristología Hoy. . Santander: Sal Terrae.


PAGOLA, J. A. (2007). Jesús; aproximación histórica. PPC: MADRID.

lunes, 22 de mayo de 2017

LA "MUJER AMADA" Y LA PSICOTERAPIA DE REMINISCENCIA

Estimada “Mujer Amada” (Wikipedia.org, 2017), no podía pasar inadvertido de este gran acontecimiento de tu vida, desde que nos conocimos, en una relación terapéutica.  Ha pasado un poco más de dos años.  ¿Lo recuerdas?

En la primera sesión, por una situación de rapport, que nosotros los psicoterapeutas podemos intuir, me di cuenta que llegabas en una etapa de descanso en tu vida.  Aquel momento de tu historia, en que la sociedad te obliga a ocuparte de tu propio cuerpo como centro de diversas expectativas (FERICGLA, 2002, pág. 29).  Desde la gestión de tu cuerpo, querías abrazar a los tuyos, constantemente, pero también abrazarte a ti misma.  Esa fue la tarea que iniciaste desde hace una década atrás.  Esta primera etapa, del programa que llevamos a cabo, fue grandiosa.  Me enseñaste, “Mujer Amada”, a reírnos de tu historia: niñez, adolescencia, madurez y tu estado actual.  Aquellas anécdotas, de las que guardabas tus recuerdos con mucha energía y pasión.  Fuerza, que la sacabas desde lo más hondo de ti.  Frustraciones y grandes retos que te imponías por salir adelante.  Iluminaban tu mirada y nos reíamos juntos.  Estas primeras sesiones, fueron, emocionalmente deslumbrante para ambos.  Tu esposo, siempre te esperaba afuera del consultorio. 

Pudimos entrar en un proceso de terapia de aceptación y compromiso.  Aquellas mañanas, cuando nos tomaba tiempo, en irnos alejando de aquellos pensamientos y recuerdos inútiles, que como martillo volvían, una y otra vez.  Los lugares, el hogar de antaño, los éxitos laborales no disfrutados.  Me hiciste conocer aquel pueblo, hasta con el más mínimo detalle.  Unos momentos de desactivación.  En esa fase de la terapia     que entraste, dejaste libremente lugar a tus sentimientos.  A lo que habías llegado en esta etapa de tu vida.  Recuerdo, con mucho gozo, las cartas que escribiste a cada uno de los tuyos.  Los abrazos que diste y te dieron, cada uno de ellos.  Las emociones vividas y que nos reíamos, en la psicoterapia, sin importarnos mostrar nuestros dientes separados ni que el resto de personas nos oyera, tras la puerta del consultorio.  Aquellos momentos bellos, que la psicoterapia graba en nuestro corazón.  No solo mostrabas toda tu belleza, sino también la fuerza de tu feminidad.  Finalmente, en esta etapa, te ocupaste del compromiso con tu historia actual.  Tu actitud fue receptiva y de curiosidad indescriptible.  Los tejidos que hiciste en tus momentos de ocio, durante gran parte de tu vida.  Las fotografías de tu lugar de trabajo.   La música que te gustaba.  La que comenzaste a escuchar, otra vez.  Desactivación, aceptación y contactar con el momento presente (KASHADAN, Todd B. - CIARROCHI, Joseph, 2014, pág. 13).  Así, podríamos sintetizar esta segunda etapa.

Tu personalidad nos obligaba a entrar a una nueva etapa de tu historia, con firmeza y ferocidad, como dice el dramaturgo español Boadella (ALEIXANDRE, 2007, pág. 63).  Fue un momento que se extendió hasta el final.  Lo hiciste con mucho gozo.  Cada uno de tus hijos, fue una historia de victorias.  Engrandecían tu alma.  Ni las batallas de la diabetes, pudieron opacar el gozo de tu familia.  Ni los problemas comunes de sus relaciones, hicieron que desmayaras en el propósito de tu felicidad y el sentido de tu vida.  Cada problema de familia, se convirtió en una conexión con tu historia personal.  Aquellas experiencias donde solo escuchabas e intentabas ser amable con todos.  Un ejercicio que nos hacia matar de la risa, en las sesiones.  La entrega que se manifestó en estar dispuesta a los tuyos.  Las largas conversaciones, entre tú y tu pareja, nietos e hijos.  Las nuevas relaciones con los tuyos, a partir de aquellas cartas.  El sentido que encontraste a tu cuerpo, cuando no te importó caminar con un pie, porque hasta eso había resultado relativo, cuando el gozo del amor de los tuyos, sobrepasó el umbral de tus miedos y desafíos.  Hasta llegaste a cantar, la canción que te gustaba, sin ahorrarte el “roche” de ser escuchada.  Así fuiste “Mujer Amada”.  Esa experiencia de bienestar (SELIGMAN, 2011, pág. 40), es el resumen final, de todos los encuentros terapéuticos que hemos disfrutado, hasta el final de tu vida.  ¿Te acuerdas del encuentro final, cuando solicitaste la última sesión, para despedirnos? Hiciste una donación para los damnificados.  Con ese ritual, quisiste donar tu vida, con júbilo y satisfacción, de lo que significó toda tu existencia.  Por ello, tu nombre fue “Mujer bella”, como las grandes de la historia. El contacto y caricias a tu cuerpo, por parte de tus hijos, fue el ritual bello con que te despediste. Hasta pronto, con la gratitud de toda una vida.
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ALEIXANDRE, D. (2007). Las puertas de la tarde. Envejecer con esplendor. Santander: Sal Terrae.

FERICGLA, J. M. (2002). ENVEJECER, una antropología de la ancianidad. Barcelona: Herder.

KASHADAN, Todd B. - CIARROCHI, Joseph. (2014). Mindfulness, aceptación y psicología. . Barcelona: Obelisco.

SELIGMAN, M. E. (2011). La Vida que florece. Barcelona: Ediciones B.


Wikipedia.org. (24 de abril de 2017). wikipedia.org. Obtenido de wikipedia.org: https://es.wikipedia.org/wiki/Elena_(nombre)