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Religiosidad desde la psicología de Pedro Olachea

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Imagen del diario la República el 22/08/2019 La Iglesia de San Francisco ha sido mencionada por el Presidente del Congreso Pedro Olachea, como lugar de diálogo con el Presidente de la República.   Según él, porque queda en medio de los dos poderes del Estado: el legislativo con el ejecutivo.   En psicología sabemos, que toda articulación de nuestro lenguaje, tiene una connotación de la propia psique del individuo que la pronuncia.   ¿Cuál es la explicación psicológica de la propuesta de este lugar, como espacio de diálogo? Definitivamente nos movemos en una especialidad que los psicólogos denominamos: Psicología de la religión.   ¿De qué trata esta especialidad?   Del estudio de las motivaciones, deseos, experiencias, percepciones, entre otros elementos que forman la personalidad y conducta, de cada ser humano en cuanto religioso.   Lo que tenemos que dejar claro es que no estudia la religión, ni la fe en Dios.   Nada de eso.   Estudia...

Nuestro pueblo, desde la psicología de Roxana

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Estoy apurada en la calle, viendo la hora.   Angustiada en volver pronto a casa.   Veo las cosas rápido para que el tiempo no me gane.   Es algo que ya lo tengo muy metido dentro de mí, desde hace más de 30 años de casada.   Tengo nueve hijos.   Todos ellos están grandes, pero no puedo quitarme ese sentimiento de volver a mi casa pronto, porque él, mi esposo, se molesta.   Me grita. Piensa mal de mí.   Se convierte en una tortura escucharle sus reproches.   Tengo más de 53 años y me siento como una niña asustada por desobedecer a sus padres... No puedo dejar de observarla.   En psicología llamamos motivación reactiva, a todas aquellas acciones o comportamientos, que se ciñen a un patrón infantil de obedecer mandatos, de acuerdo como nos indican los demás.   Estar en función de alguien externo, para que todas las acciones que realice giren en torno a alguien externo a mí.   Puede ser dinero, lugares o personas, que rigen todo el ...

Amistad: Psicología de la intimidad

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Recorro las miradas.   Siento los abrazos. Huelo la ternura, mientras doy pasos por los caminos de siempre, como estos días por el sur y la capital de mi país.   Lo mismo que sentí, cuando escribí aquel e-mail a dos amigos, diciendo que dejaba atrás una historia de 23 años.   Les decía el dolor que sentía por la separación de un proyecto que abracé con inmenso cariño durante toda mi juventud.   Todo eso viene a mi memoria al escuchar diferentes historias de los amigos y amigas: El movimiento político quiero que lleve mi identidad cristiana.   No aquella que me ha brindado la Iglesia, por muchos años, sino aquella que he vivido con ustedes.   Libre de una doctrina que aparta a los cristianos de su origen.   Que sea de izquierda, porque no comprendo la competencia voraz y excluyente de la derecha… En ese e-mail decía que dejaba ese estilo de vida de tantos años, porque ya no era el amor a los pobres por el que giraba mi vida, sino a la Institució...

Pensar moralmente; desde la Psicología de Luz Salgado

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Señora Luz Salgado, por la práctica psicológica sabemos muy bien que el ser humano asume el desarrollo del juicio moral desde muy pequeño.   La forma más primitiva se da cuando el niño es consciente que no “debe” realizar determinados comportamientos, porque sus mayores lo han corregido varias veces.  Aunque el pequeño no entienda el lenguaje verbal, que justifique el no realizar determinadas actividades, si entiende a través del castigo que no puede realizar dichas acciones.  ¿Cómo así?  Por ejemplo, cuando se le corrige a un niño que no baje las escaleras de la casa, porque se puede caer.  Si no obedece, la persona que lo cuida, le da pequeñas amonestaciones o castigos, para que no realice dicha actividad de riesgo.  El niño obedece, pero no porque entienda que eso es dañino para su salud, sino porque teme el castigo.  Ese es el nivel más primitivo del desarrollo del juicio moral.  Los psicólogos le denominamos el primer nivel pre-convenci...

Alucinaciones, desde la psicología de Andrés.

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Alejamiento. Regreso.   Viaje. Éxito. Boda. Con esas cinco palabras construyes un argumento reafirmado la ruptura del vínculo afectivo con tu pueblo, los tuyos y el mundo real.   Recuerdo perfectamente toda esa historia, estimado Andrés.   Ha pasado exactamente un año.   Aún estoy observando tu mirada fija en tu historia personal, perdido en tus relatos.   Tus constantes movimientos sobre el mueble, en el que estás sentado.   Excitado totalmente para saltarte de un relato a otro, sin el menor atisbo de percibir las contradicciones.   Por ello, no pude dejar de sugerir, con urgencia, visitar a un amigo mío, psiquiatra.   Así inicias un viaje, en el que todos estamos expuestos por nuestra sociedad y cultura.   Hoy más que nunca expuestos a las alucinaciones y paranoias.   Después de un año, estamos nuevamente aquí.   Uno frente al otro. Quiero estudiar arte.   Este tiempo en mi tierra me he sentido tranquilo. He pintado mucho...

Adolescencia. Psicología de la exploración relacional.

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Cuando jugábamos con un lapicero, en nuestra niñez, y lo hacíamos volar como un avión ultrasónico de alta tecnología, en combate contra fuerzas contrarias que venían atacando el planeta.  Impartíamos órdenes al piloto, para pelear en el aire, contra otra nave potente, era un lápiz que manteníamos en el aire, con la otra mano.  Esa experiencia fantasiosa se llama inferencias desacopladas.  La entendería muchos años después, cuando estaba en mis años universitarios.  Sin embargo, hoy estamos sentados comiendo un chancho al palo, en el “Maná”.  Un adulto, como yo, y dos adolescentes en las puertas de la adultez, José y Pablo.  Hablando de otro tipo de fantasías.  Aquellas que exploran las relaciones: La educación universitaria, si bien es cierto no se puede emplear una política de exclusión con los alumnos, entonces habrá que alargar los tiempos de estudio en las primeras etapas, para que esas inferencias no sigan siendo desacopladas de la realidad....

Psicología de la reminiscencia: ¡amasar la vida!

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Salgo apresurado de la universidad hoy domingo.  Después de haber hablado sobre la teoría de la manera cómo funciona nuestro cerebro para elaborar juicios morales.  Llego hambriento a casa.  Me caliento el “frito” que dejé en la mañana.  Allí me esperas para almorzar juntos, con una sentencia: Quiero hacer una torta de naranja.  Es el aniversario de tus abuelos.  Después de la siesta me ayudas… Sabes que no me puedo negar, porque en el fondo me gustan las tortas que preparas.  No puedo hacer mi siesta completamente, porque estoy pendiente de tus pasos, anunciando que llega el momento.  Mientras tanto, pienso en Rosa Dominga, la sonrisa que hubiera puesto al imaginarme preparando una torta contigo.  Pienso en ella porque hoy ya no está más con nosotros. Estas tortas las hacía en la noche, porque tenía que esperar a que ustedes se duerman.  Nunca me dejaban hacer algo tranquilamente.  Me pedían cosas o tenía que arreglar plei...