Psicología circular del cuidar vs la visión piramidal
Mientras mi tía Olga luchaba por su vida en el hospital, pensaba en mis primeros años de migrante en la capital, cuando me acogió como a un hijo. Construía una casa para mis siete primos. Llegaba de noche, agotada tras su jornada en el hospital, y aun así daba indicaciones para continuar la obra. Al día siguiente volvía a su trabajo hospitalario. Los fines de semana cargábamos latas de arena para levantar el segundo piso; otros iban al mercado para las compras de la semana. No hubiera soportado la violencia de la capital si ella no me hubiera incluido en la misma rutina que el resto de mis primos. Al mismo tiempo, me tocó leer los primeros capítulos del manuscrito que me había entregado mi hermano, una promesa que le había hecho. La primera parte me confrontó con la experiencia migrante del personaje principal en la sierra central del Perú. ¿Por qué no me había dado cuenta antes de que nuestra vida universitaria fue también una primera experiencia de migrantes en nuestro propio país?...