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Psicología de la reminiscencia en una sociedad de "bastardos".

Llegas empapado de tus recuerdos, don Adrián, a tus 91 años.  Mirada tierna y voz apagada.  Sumido en la tristeza.  Tengo que acercarme mucho más de lo normal, para escucharte.  Puedo ver toda la historia de tu vida en tu rostro y en tu mirada.  Hay mucha ternura en ti.  Sólo después del primer encuentro, puedes romper en llanto para decirme: “soy hijo natural”.  Entonces comprendo el origen de tu aflicción y la necesidad de decir tu palabra.  La reminiscencia es lo único que se me ocurre, como proceso terapéutico.  Tengo que volver a la fotografía que “recupera y mata”, paradójicamente.  Sólo así se entiende el sufrimiento y se enfrenta los duelos que necesitamos culminar.  Ese es el camino que elijo, en los encuentros contigo, don Adrián.   De esta manera mi cariño y admiración crece hacia ti, como un hijo para intentar salir de la oscuridad de los lamentos.  Entonces, pienso en la historia de mi país.  ¿E...

La imaginación: psicología de las masas.

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"Quiero decirles que fui bisexual.  Además, salía por las calles de Lima, para prostituirme.  Obviamente consumía cocaína, no sólo por cuestiones de trabajo sino también porque me gustaba.  Mi vida siempre fue una cochinada, tal cual…" Los estudiantes me miraban fijamente.  Todos en silencio, como queriendo que ni una palabra se escapara, para corroborar lo que les estaba diciendo después de dos meses de clases continuas sobre afectividad.  Estaban absortos. Ensimismados.  No salían del asombro.  “Pero, desde que conocí a Dios, mi vida cambió…” Muchos sonrieron y comenzaron a entender la clase de Psicología de la religión en sus dos modalidades de comportamiento: funcional y de encuentro.  Dirigida a los alumnos de informática de la Universidad Nacional de Piura. Así es Patricia, amiga mía, éste recuerdo, fue lo primero que se vino a mi mente cuando me enviaste este corto de Miguel Mérida, para conversar.  Por supuesto, que nuestro...

El "lago"; psicología de nuestros traumas.

Desde Rusia viene tu palabra, estimado Svyatoslav Podgaevskiy, para decirnos que el resultado de nuestras opciones amorosas, consiste en haber matado los traumas afectivos no resueltos.   Para ello, empleas el “lago” como un símbolo de nuestra historia personal y familiar, al cual hay que sumergirnos, cuantas veces sea necesario, para descubrir las alianzas amorosas que he pactado, conmigo mismo y los demás, desde mi infancia hasta el momento en que me encuentre.   Por eso, la pregunta constante: “¿Tú me amas?”.    A partir de la respuesta, surgen nuestros miedos, paranoias, enojo, ira, desconsuelo, amor y odio.     Pero, ¿qué repercusiones tiene en nuestra cotidianidad? Todo lo que sentimos: angustia, duda, gozo, miedo, perplejidad, entre otros sentimientos que surgen del encuentro con el ser que amamos, o los proyectos personales que nos apasionan, tienen una fuerza increíble en nuestro cerebro, para darle el significado, que uno mismo va construyen...

Psicología del padre arrepentido. (Caso #KeikoFujimori)

"A todos los peruanos: mantengo la fe que se respete el debido proceso y la presunción de inocencia. Espero enfrentar esta investigación en libertad y que todos podamos conocer la verdad." (Keiko Sofía Fujimori. 03/11/2018)  Como me siento aludido, por ser peruano, siento mucho lo que está viviendo señora Keiko. He seguido paso a paso, la audiencia. No soy abogado. Las razones que han dado es que se está respetando el debido proceso y yo también presumo, al igual que el Fiscal y Juez, que Ud. es inocente, hasta que no se demuestre lo contrario. De eso estoy convencido, porque tengo confianza en el Poder Judicial. Desconfío mucho del PODER LEGISLATIVO, que Ud., intentó liderar a través de su bancada de #FuerzaPopular. Pero eso, no tiene nada que ver con este proceso, por el cual usted ha sido detenida. Usted no es encarcelada (detenida o arrestada) por razones políticas, sino por supuesto lavado de activos y, se sospecha, ser la líder de una organización criminal dentro ...

Psicología de la conciencia democrática

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“Por la verdad, mi partido político y mi familia”, ha dicho #KeikoFujimori, en nuestra cara, Franklin de mi corazón.   Tienes razón, son palabras que nacen de lo más hondo de su ser.   Para que esos tres elementos, se hagan conciencia tendrían que ir acompañados de inteligencia.   Eso es imposible, en una personalidad como los #Fujimori, porque la inteligencia la dona el pueblo.   Lo sabemos perfectamente, tú y yo, hermano mío.   Cuando en psicología hablamos de conciencia, hablamos de la combinación entre sentimientos e inteligencia.   ¿Qué significa esta combinación en Psicología de la democracia, estimado Franklin? Significa que la inteligencia es un proceso interno que se entiende en la interacción con el medio.   Es decir, en el contexto que nos toca vivir con otras personas en un tiempo determinado.   En las relaciones de la rutina diaria.    Es allí donde se resuelven los problemas elementales por conseguir: vivienda, alimen...

Del amor y otras decisiones, desde la Psicología.

Sólo observo sus miradas, como queriendo explicarme que la vida, en las cuestiones del amor, es más sencilla que la testarudez de una moral absurda, basada en grupos de poder, deseando controlar el más mínimo movimiento de todos.  Pero, la sabiduría del cerebro va más allá de unas normas consensuadas y manipuladas, sobre las decisiones personales del amor.  ¿Qué me quieren decir los jóvenes universitarios de lengua-literatura, informática, ciencias matemáticas e ingeniería civil? Me dicen que las decisiones personales son una cuestión de química cerebral, basada en algoritmos de cálculos matemáticos en nuestro sistema nervioso.  Al igual que el enamoramiento.  De no ser así, la psicología no tendría sentido.  ¿Cómo así? Desde que Liebowitz y Walsh nos dijeron que cuando se juntan cuatro elementos psicológicos entre dos personas, generando una energía de atracción intensa, nuestro cerebro comienza a segregar unas sustancias químicas, llamadas neurotransm...

Psicología del autocontrol, desde la #SeñoraK

Cuando nos enseñaron a controlar los esfínteres, pasó un tiempo prolongado de ensayos, para lograrlo.  Nos decían que pidiéramos ir al baño, siempre que necesitáramos. Teníamos que hacer esfuerzos para retener la incomodidad que sentíamos dentro de nosotros mismos, hasta decirle a alguien y nos lleve al baño y expulsar lo que nos molestaba interiormente.  Cuando estaban ocupados y nos hacían esperar un ratito más, nos esforzamos por aguantar otro tiempo añadido lo que nos molestaba.  A veces no podíamos más y lo expulsamos.  Sentíamos un gran alivio: el placer de expulsar algo que nos molesta.  Inmediatamente, el rostro molesto de las personas, que renegaban o nos cambiaban bruscamente de pantalones.  Nos sentíamos placenteramente aliviados y al mismo tiempo culpables.  Pero, aprendimos a controlar e ir al baño. Nuestro cerebro grabó ese proceso (algoritmo): placer-culpa-miedo .  Pero, ¿Qué tiene que ver esto con nuestra vida adulta, #Señor...