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Igualdad de género. Salud psicológica

Estoy leyendo la novela inédita que has puesto en mis manos, estimado Richard.  La interrumpo para escuchar el Mensaje Presidencial del 28 de Julio del 2018.  El tema es que ahora la igualdad de género es una política del Estado Peruano.  Junto a este anuncio, varios nombres de mujeres contextualizaron el discurso del Presidente del Perú.  Mientras escucho cada nombre de las víctimas, vuelvo a repasar en mi sistema límbico las primeras páginas de tu novela e irrumpe la sensación de estar frente al inicio de una lucha que llega a su madurez por reivindicar el derecho a estar aquí.  Entonces me pierdo en Nicolás, tu personaje. Me encuentro con los hijos de “papá Lola”.  La veo pelearse de la peor forma, por defender a los suyos y a ese “Yo”, que los psicólogos solo podemos entender en contacto con los vínculos de nuestro alrededor.  Lo veo sacar el coraje y la fuerza de una madre, para enfrentar cualquier desafío.  Al mismo tiempo, la reflejas ...

Tabú, Corrupción y Psicología

Siento presión, esfuerzo, tensión y pulsiones que aumentan cuando se dirigen a mí para decirme: “estudia para que seas alguien en la vida”.  Así lo has hecho Teresa y Víctor.  Como un martillo mecánico, golpeando una y otra vez sobre mi cerebro, que se repite por todos lados en boca de mis referentes.   Padres, vecinos, profesores, amigos, amigas y un sinfín de personajes vinculados afectiva y emocionalmente, a lo largo de la vida.   Por supuesto, que intentan motivar para luchar en un contexto social donde el campo de batalla está repleto entre los que son nadie y lo que son alguien.  El que pierde esta batalla es el don nadie.  Por muchos estudios que realice en mi existencia seré “ninguneado” o me convertiré en un funcionario entrenado, para repetir lo mismo a las próximas generaciones.  ¿Será por eso la compulsión de mostrar en el facebook lo mejor de mi apariencia?  Siendo sinceros, Teresa y Victor, el tabú, lo prohibido, que n...

Ángel; somos estructura psicológica indigente

Dennis, no puedo quitarme de la cabeza lo que me acabas de contar: te llaman del hospital Honorio Delgado, para decirte que uno de los amigos indigentes, el cual visitas por la madrugada, está acuchillado y quiere hablar contigo.  ¡Con nadie más! Te diriges al hospital y encuentras a Angel, en la cama, que te espera ansioso.  Dos policías afuera, esperando el fin de la conversación entre ustedes. ¿Qué quiere contarte Angel, que no se atreve decir a los policías, ni al equipo sanitario? Angel recibió la visita de Yola, Filemón y dos más, en la madrugada.   Antes de salir a “trabajar”.  La casa de Angel es la calle y sus dormitorios quedan bajo los puentes.  Son los invisibles de la ciudad.  Te cuenta que se puso a beber con su visita y cuando se disponía salir, Yola se abalanzó sobre su espalda y le clavó una puñalada.  Sus amigos no hacen nada, por ayudarle.  Solo observan los hechos.  Él tiene que avanzar, sin zapatos, como puede, ...

Nicolasa; entre la bioética y la psicología

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Quieres que sea tu testigo.  Sabes que lo acepto, sin que me lo pidas.  Pero tu personalidad no permite medias tintas, por eso insistes en explicitar que sea yo también quien garantice lo que estás haciendo, diciendo y viviendo.  Me invitas una ensalada que aprendiste hacer en Francia.  Pero aquí, no estamos en Europa.  Estamos en Potosí (Bolivia) en 2012.  En un cuarto alquilado.  Un espacio reducido, sentados cada uno en su banco, frente a frente, separados por una mesa pequeña de madera.  Tu riéndote como si el mundo que nos rodea fuera tan simple como el gozo de tus carcajadas.  Este cuarto, donde vives, lo pagas con las ventas de la gelatina que vendes en el mercado.  Hablamos de tantos sueños.  Nos quejamos de cuánto nos complicamos la vida, por cuestiones tan sencillas.  Yo tengo que volver al salón, para reunirme con la gente que habías juntado, para entrenarlos en acompañarse mutuamente, en el objetivo de ayudarse a s...

Ancianidad, desde la psicología del enfoque de género

Estoy mirando los ojos de doña Maclovia y don David.   77 y 91 años respectivamente. No puedo ocultar el inmenso cariño que les tengo a ellos, y a todos los de su edad, que se han acercado para depositar en mí, lo que queda al caer la tarde en sus vidas.   En nuestras vidas.   Por ello, pienso en los gemidos de ambos: “Yo no pensé en el amor, solo me dediqué a cuidar a mis padres…”   “Me crié con mi abuela, hasta que murió, luego mi padre me llevó a vivir con su familia, porque yo soy hijo natural…”   Es la realidad latinoamericana de miles de nuestros abuelos, al ocultarse el sol. La Comisión Económica para América Latina (CEPAL) da su grito al cielo, diciendo que dentro de 25 años seremos más adultos mayores que niños.   Esto lo dijo en México D.F., en el 2012.   Entonces pienso en doña Maclovia que conocí en la sierra de Piura, viviendo con la pensión 65, después de haber agotado todas sus fuerzas en atender a sus padres, que fueron muriendo u...

Economía Agraria y los engaños psicológicos.

Estimado Tomás y Katrine, tengo que reconocer una coincidencia entre ustedes: la economía más que números es una narrativa.  En otras palabras, es producto de nuestra imaginación y el arte del “lenguajear”, propio del desarrollo humano.  Es decir, la capacidad que tenemos para hablar y comunicarnos entre nosotros.  Los números, en la economía, son otro producto de nuestras emociones. En el mejor de los sentidos, estas emociones suelen engañarnos y llevarnos al mismo error de siempre: tropezar con la misma piedra mil veces, tarareando, hasta el cansancio, la canción de Julio Iglesias. Con razón, afirmas Katrine que mientras Adam Smith escribía su famoso tratado de economía, no se dio cuenta de la cena que su madre le preparaba, además de los cuidados que le brindaba para que él se dedicara a darnos a conocer las bases de la economía. Su tratado no tomó en cuenta este detalle.  Para él, el trabajo de su madre no tenía incidencia económica ni en su vida ni en su pr...

"Aquarius"; reacciones psicológicas, desde Perú.

Una patera (balsa), con 47 personas se hundió mientras intentaban llegar a tierra. No pudieron rescatarlos. Los sobrevivientes ya tienen el status de refugiados. No contarán con Seguridad Social. No tienen derecho a la salud universal, porque los miedos pudieron más que el sentido humanitario en el país que los acoge. Y vuelve la pregunta: ¿Globalización o mundialización?  Cuestionamiento que todos se hacen en el planeta, desde el lugar donde se encuentren y en la situación que estén.  La patera que se hunde, es el símbolo de la tragedia que muchos viven entre países, pero también entre poblaciones internas que migran de un lugar a otro, en su mismo territorio, por las mismas razones. Lo que sucedió en Perú, aún es latente en la memoria de los peruanos.  Si hasta el 2009, la cantidad de inmigrantes, en el mundo, era de 214 millones (3% de la humanidad), imaginemos la cifra al día de hoy. Atrás está quedando el delirio mental de las fronteras, como uno de los inventos...