Catarsis de un PNP: entre el deber y el trauma
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| Pintura de Luizinho |
Mientras escucho
a Luis no puedo dejar de pensar en otro operativo que me había contado: una
intervención contra la extorsión. La
víctima debía entregar el dinero en un centro comercial para atrapar a los
delincuentes. El equipo estaba disperso,
encubierto. Cuando la entrega se
concretaba, uno de los cómplices, “campana” descubrió la redada y disparó
contra la mampara del local. Luis
reaccionó: disparó contra el delincuente que recibía el dinero, protegiendo a
su colega que estaba cara a cara con él.
El impacto en la nalga derecha lo derribó. La policía de civil lo redujo y halló un arma
escondida en su bolsillo. Mientras
tanto, otro delincuente huía, dejando rastros de sangre. Pienso en los mil doscientos cincuenta y ocho
denuncias por extorsión en dos últimos meses en mi país, que suman a lo que va
en el acumulado del año
2:35 p.m. El
equipo de Luis encontró un vídeo de una cámara cercana al incendio. Se veía a un sujeto huyendo hacia una moto,
pero el rostro era irreconocible. Al
llegar a la vivienda, Luis se sorprendió: el dueño de la cámara era “El Chato”,
su informante. Nervioso, el hombre le
ofreció la grabación y le reveló un dato clave: el secuestro lo había ejecutado
“El Moreno”. Con recelo, aceptó guiar a
los policías hacia su casa…
6:00 p.m. El
equipo, acompañado por la fiscal, ingresó a la vivienda de “El Moreno”. No lo hallaron, pero incautaron armas y
explosivos, deteniendo a los adultos presentes.
La pista los llevó a la casa de su sobrina, Lorena, en una urbanización
acomodada. Allí lo capturaron. Lo
interrogaron en la playa, buscando desesperadamente información para rescatar a
la víctima. Nada. El silencio del
delincuente era un muro infranqueable.
Lo trasladaron a la comisaría, donde un efectivo del equipo lo reconoció
como su informante. Ese vínculo
inesperado abrió la puerta: “El Moreno” confesó que la víctima estaba retenida
en un asentamiento humano, lejos de la ciudad… Pienso en las fachadas lujosas
de los ricos que esconden crímenes atroces en mi país, donde el 01% más rico de
la población concentra alrededor del 22% del ingreso total.
11:30 p.m. El coronel, presionado por amenazas de la
organización “Los Pulpos”, soportaba el peso del miedo y la exposición
mediática. Luis, en cambio, mantenía la
calma profesional, aunque yo podía imaginar el recorrido del cortisol en su cuerpo,
esa hormona que nos prepara para el riesgo extremo
3:30 a.m. El operativo final se desplegó con helicóptero y
diez efectivos. En una choza abandonada
hallaron a la víctima: atada de pies y manos, con un trapo negro en la boca,
mirada despavorida. La liberaron y
trasladaron a la ambulancia. Dos años
después, Luis recibió un reconocimiento junto a noventa personas que jamás
estuvieron allí. Su sonrisa irónica
reflejaba la paradoja de la justicia y el valor invisible de quienes realmente
arriesgan la vida. Pienso en el silencio
que queda después de este final. No lo
interrumpo. Dejo que fluya, porque
necesitamos que la poesía sea más grande
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Chabot, P. (2023). Tener
tiempo. Ensayo de cronosofía. Madrid: Alianza editorial.
Sapolsky, R. M. (2019). Compórtate.
La biología que hay detrás de nuestros mejores y peores comportamientos.
(Primera ed.). (Titivillus, Ed.) Epu Libre.
Toscana, D. (2026). El
ejército ciego. Barcelona: Penguin Random House.
Tv Perú Noticias. (julio
de 2026). youtube. Obtenido de youtube.com:
https://www.youtube.com/watch?v=zcD1KyvnzDE

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