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Psicología matrística en mujeres y varones.

Cuando me enteré que Orna es mujer y no desea ser madre, una angustia se apoderó de mí. Abrí mis ojos lo más que pude, para entender bien de lo que estaba percibiendo.  Es algo así como, el rechazo a lo que significa la virilidad de un hombre frente a una mujer que se niega a darnos un hijo.  Surge la pregunta: ¿Por qué ese síntoma de ansiedad que percibo como varón? Mis colegas decidieron corroborar la decisión de Orna frente a 95 madres en Piura, la mayoría entre los 28 a 36 años de edad.  Los resultados son devastadores para la psicología masculina, que no termina de entender el grado de maternidad cortical que llevamos dentro; negándose asumir dicha realidad psicológica.  ¿Cómo así? Las mujeres madres dijeron que sienten temor hablar del tema.  Por eso, prefieren decir que jamás desearían que sus hijos repitan la misma experiencia que ellas han vivido: tener hijos muy pronto, en la relación amorosa con su pareja.  Además, que no desean que sus ...

Psicología de la corrupción vs Fernando

La corrupción llegó a tal extremo que Fernando a sus diez años gritó con tal fuerza, que hasta hoy resuena desde Cusco para toda Latinoamérica.   ¿Por qué gritó Fernando? El terrible shock post traumático, que produce la crueldad de cualquier abusador, inicia su proceso de recuperación en la víctima, a través de la capacidad humana de expulsar con fuerza los mecanismos reprimidos de la opresión, a través de la palabra.   Cuando ésta no se puede ni balbucear, entonces se grita.   Principio gestáltico, para que las emociones sean exteriorizadas a través del cuerpo. Llanto, dolor, rabia, impotencia, son los sentimientos que irrumpen desde lo más hondo de cualquier víctima, en el momento de descargar todo su trauma.   Pero, ¿Por qué gritó Fernando?   El abusador suele emplear una serie de mecanismos sistemáticos, para ocultar los sentimientos de odio hacia una raza o persona cualquiera, cuando no han satisfecho su egocentrismo como “dueño” que se cree de su ...

Ética, psicología y educación, desde Portachuelo.

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Hace veinte días estuve en un Centro Educativo (CE), de primaria y secundaria, en Portachuelo.  Esto queda a dos horas, caminando, de Chalaco.  La sierra de Piura.  Por supuesto, tuve que caminar una hora más que los lugareños, para llegar allí.  El CE tiene una infraestructura moderna, que contrasta con la pobreza del entorno.  Me llamó la atención una parabólica, para tener conexión a Internet.  Asimismo, la sala con varias computadoras, destinada para los alumnos.  Por supuesto, no funcionaban y tampoco se podía conectar a Internet, desde hace más de un año.  Fue un proyecto sin mantenimiento. Los profesores viven en una casa alquilada, con un baño común improvisado.  En casa de una vecina del colegio.  Aproximadamente más de 10 profesores, para el pueblo.    Cuando uno mira este tipo de contraste, entonces es fácil darse cuenta el paradigma sobre educación que mantiene este tipo de infraestructura.  El expositor an...

Igualdad de género. Salud psicológica

Estoy leyendo la novela inédita que has puesto en mis manos, estimado Richard.  La interrumpo para escuchar el Mensaje Presidencial del 28 de Julio del 2018.  El tema es que ahora la igualdad de género es una política del Estado Peruano.  Junto a este anuncio, varios nombres de mujeres contextualizaron el discurso del Presidente del Perú.  Mientras escucho cada nombre de las víctimas, vuelvo a repasar en mi sistema límbico las primeras páginas de tu novela e irrumpe la sensación de estar frente al inicio de una lucha que llega a su madurez por reivindicar el derecho a estar aquí.  Entonces me pierdo en Nicolás, tu personaje. Me encuentro con los hijos de “papá Lola”.  La veo pelearse de la peor forma, por defender a los suyos y a ese “Yo”, que los psicólogos solo podemos entender en contacto con los vínculos de nuestro alrededor.  Lo veo sacar el coraje y la fuerza de una madre, para enfrentar cualquier desafío.  Al mismo tiempo, la reflejas ...

Tabú, Corrupción y Psicología

Siento presión, esfuerzo, tensión y pulsiones que aumentan cuando se dirigen a mí para decirme: “estudia para que seas alguien en la vida”.  Así lo has hecho Teresa y Víctor.  Como un martillo mecánico, golpeando una y otra vez sobre mi cerebro, que se repite por todos lados en boca de mis referentes.   Padres, vecinos, profesores, amigos, amigas y un sinfín de personajes vinculados afectiva y emocionalmente, a lo largo de la vida.   Por supuesto, que intentan motivar para luchar en un contexto social donde el campo de batalla está repleto entre los que son nadie y lo que son alguien.  El que pierde esta batalla es el don nadie.  Por muchos estudios que realice en mi existencia seré “ninguneado” o me convertiré en un funcionario entrenado, para repetir lo mismo a las próximas generaciones.  ¿Será por eso la compulsión de mostrar en el facebook lo mejor de mi apariencia?  Siendo sinceros, Teresa y Victor, el tabú, lo prohibido, que n...

Ángel; somos estructura psicológica indigente

Dennis, no puedo quitarme de la cabeza lo que me acabas de contar: te llaman del hospital Honorio Delgado, para decirte que uno de los amigos indigentes, el cual visitas por la madrugada, está acuchillado y quiere hablar contigo.  ¡Con nadie más! Te diriges al hospital y encuentras a Angel, en la cama, que te espera ansioso.  Dos policías afuera, esperando el fin de la conversación entre ustedes. ¿Qué quiere contarte Angel, que no se atreve decir a los policías, ni al equipo sanitario? Angel recibió la visita de Yola, Filemón y dos más, en la madrugada.   Antes de salir a “trabajar”.  La casa de Angel es la calle y sus dormitorios quedan bajo los puentes.  Son los invisibles de la ciudad.  Te cuenta que se puso a beber con su visita y cuando se disponía salir, Yola se abalanzó sobre su espalda y le clavó una puñalada.  Sus amigos no hacen nada, por ayudarle.  Solo observan los hechos.  Él tiene que avanzar, sin zapatos, como puede, ...

Nicolasa; entre la bioética y la psicología

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Quieres que sea tu testigo.  Sabes que lo acepto, sin que me lo pidas.  Pero tu personalidad no permite medias tintas, por eso insistes en explicitar que sea yo también quien garantice lo que estás haciendo, diciendo y viviendo.  Me invitas una ensalada que aprendiste hacer en Francia.  Pero aquí, no estamos en Europa.  Estamos en Potosí (Bolivia) en 2012.  En un cuarto alquilado.  Un espacio reducido, sentados cada uno en su banco, frente a frente, separados por una mesa pequeña de madera.  Tu riéndote como si el mundo que nos rodea fuera tan simple como el gozo de tus carcajadas.  Este cuarto, donde vives, lo pagas con las ventas de la gelatina que vendes en el mercado.  Hablamos de tantos sueños.  Nos quejamos de cuánto nos complicamos la vida, por cuestiones tan sencillas.  Yo tengo que volver al salón, para reunirme con la gente que habías juntado, para entrenarlos en acompañarse mutuamente, en el objetivo de ayudarse a s...