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Psicología y ética. Formación de delincuentes en el sistema educativo.

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  Los rostros de lxs pedagogxs cuando descubrimos la manera en que la práctica educativa fabrica delincuentes, es impresionante.   Los ojos sobresalen, ante tal descubrimiento.  No  muestran ningún rasgo que pueda leer para descifrar emoción alguna.   Como un espejo, mi rostro y mis ojos se ponen en sintonía con ellxs.   No puedo dejar de sentir en el pecho un dolor inmenso, que ya no se si es producto de la decepción, tristeza, rabia contenida o mi enfermedad autoinmune.   Estamos descubriendo a Kohlberg (1992) , aterrizándolo en nuestra realidad.   Descubrimos cómo trabaja el cerebro para decir lo que está bien o mal, en las acciones que realizamos.   ¿Cómo así? Lo primero que entendemos, con los ojos bien abiertos, es que nuestro cerebro trabaja constantemente recibiendo información del interior de nuestros cuerpos y del ambiente.   En esa dinámica podemos dar respuesta a todo lo que nos sucede en la vida.   Para decidir si la...

Psicología de un maleficio: el Oxígeno medicinal en Perú.

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Eran las 12:15 de medio día.  Su voz la sentía resquebrajada.  Me llamaba desde el otro lado del Perú.  La amistad que tengo con Carlos está probada en las situaciones más adversas que se pueden imaginar. Tenía que llevar a su padre a casa.  Todos debían salir de allí para dejarlos solos. Su padre se había infectado del Coronavirus y debía atenderlo.  Literalmente, la casa donde había vivido toda su infancia y juventud se convertía en un hospital.  No podía llevarlo a ningún establecimiento de salud, porque estaban colapsados.  Carlos lloró amargamente ese medio día por teléfono.  Yo también.  Su angustia era la falta de balones de oxígeno.  Sólo tenía uno.  Sabía que necesitaba otro.  Jesús, su hermano, iba en camino, para estar con ellos, con su experiencia de médico.  Sin oxígeno toda ayuda era infructuosa.  Me sentía en la imperiosa necesidad de buscar la manera de conseguir otro, a través de la red de amigos del ...

Psicología, política y ética de la felicidad. Contra la Covid-19

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  Sucedió un mes de abril.   La gente emocionada hasta las lágrimas guardó silencio. Pensaron en la gran victoria.   Millones de seres humanos se salvaron ese 12 de abril de 1955.   Las campanas de las iglesias resonaron un largo tiempo, con tono de felicidad.   Jamás se había oído algo así.   Las bocinas sonaban sin parar, se sentía la felicidad por todos lados.   Se lloraba de alegría.   Se organizaron reuniones para hablar del tema, todos sonriendo, como si estuvieran embriagados de alegría.   Caminaban por la calle y se saludaban riendo.   Incluso la gente acudía a las Iglesias, según su creencia, a dar gracias a la divinidad.   Si veían niños en las calles los abrazaban con entusiasmo, gozo y esperanza.   Un espectáculo que movía la más honda de las emociones.   ¿Qué sucedió en esa fecha exactamente? Mientras escribo estas líneas me acuerdo del niño Eder, de los Barracones del Callao, que llenó mi vida de mucha aleg...

Psicología de la fragilidad y fortaleza humana.

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Fue ayer cuando estuvimos soñando un mundo mejor para los nuestros y para los demás.   Todo era creíble: tú por la juventud que poseías y yo por el nuevo estilo de vida emprendido.   La vida evoluciona y nuestros cuerpos van cambiando a ese ritmo.   Nuestro pensamiento también.   Es hoy cuando tengo que reconocer que ya no estás en ningún lugar.   Tengo que cerrar este capítulo, porque mi cuerpo no resiste más tu partida.   He llevado hasta el extremo mi cuerpo, para retenerte, contra viento y marea, como si dependiera de mi el apoderarme completamente de ti.   El cerebro es así.   Me engaña para calmar la furia, tristeza y nostalgia.   Inventa razones para decirme que aún vives.   Intenta poner un lenguaje metafórico para decirme que estás aquí.   Alucina lugares paradisiacos donde supuestamente nos encontraremos.   Finalmente, esa es la tarea del cerebro contra el cual he peleado todos estos años, hasta retarlo con la muerte ...

Laura. Psicología del Placer, entrega y sentido.

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Comer, bailar y caminar.  Son las tres actividades escogidas por Laura de una lista larga de aquellas que le causan placer, entrega y sentido (PES).  Las ha planificado de tal manera, como para no dejar duda que le agrada grandemente, con el solo hecho de imaginar. Por eso, veo los ojos de Laura humedecidos de emoción al hacer este programa. En psicoterapia sabemos, que cuando se llega a esta parte del camino terapéutico, aflora la endorfina que necesitamos para experimentar el bienestar.  ¿Qué son las endorfinas?  Son sustancias químicas (neurotransmisores) que facilitan las respuestas que damos ante determinadas circunstancias.  La consecuencia psicológica de la producción de endorfina son la confianza, tranquilidad y paz que se siente en la vida.  La ausencia de ella, produce todo lo contrario.  Laura comenta cada una de sus actividades, con unos detalles increíbles.  Saldrá a comer con Ramiro, un amigo colega.  Comerán anticuchos, en un l...

En memoria de Inti y Bryan. Psicología del código ético Llankay, Yachay, Sonqoy.

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  La psicología del sentimiento de culpa enfermizo irrumpe en una   persona cuando se le ha entrenado mentalmente, de manera constante, en un sistema de valores que no corresponden a la realidad.   Por ejemplo: No seas ladrón.   Ama sua, en quechua.   Esta disposición normativa, que es tan general, entra a tallar en el comportamiento de las personas, cuando se apropia de algo que no es suyo.   Para estar dentro de esta categoría, se necesita permanecer en silencio, a escondidas, la apropiación de algo que no le pertenece.   Por ello, su complemento valorativo: No seas mentiroso.   Ama llulla, en lengua andina.   Así las cosas, tener algo de otro dueñx y negarlo, es por lo menos infringir dos reglas fundamentales de convivencia humana, si así lo ha determinado la sociedad donde se vive.   Finalmente, si la persona se apropia de algo que no es suyo y, además, miente para no ser descubierto, necesita de otro imperativo psicológico y moral p...

Amistad. Psicología de la intimidad.

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  Cada gota demora una eternidad para caer, aquí, en el tópico del hospital.   Entonces, entra a mi cuerpo un adormecimiento inevitable. Cierro los ojos para esperar.   Mientras pienso en los minutos previos por localizar la vena, para que circule mejor ese líquido oscuro que ha recomendado el médico, a tiempo pausado.   Ganas de dormir, como si hubiera salido corriendo de la universidad de un salón a otro.   Llegar a tiempo al consultorio para los pacientes citados.   Ponerme en la computadora a revisar las clases, enterarme del mundo o escribir algo que ya me he comprometido.   Cansado a comer y estar con la madre.   Como los compañerxs, en estas últimas semanas, que no puedo estar con ellxs en las calles de la ciudad exigiendo el regreso de la democracia.    Siento sueño y se viene a mi recuerdo las primeras palabras del email: Querido hermano y amigo, gracias por tu confianza.   Me había enterado que tenías grandes preocupacio...