La psicología entre la moda diagnóstica y la liberación del carácter

 El aula y la experiencia clínica

Estoy frente a mis alumnos en un nuevo ciclo académico.  Ellos están a punto de culminar su formación y pronto se encontrarán con pacientes reales, con historias tan complejas como la de Daniela. En este inicio de clase, sostengo dos dimensiones: el sufrimiento de ella y las expectativas de mis estudiantes, que buscan aprender a diagnosticar y tratar con rigor.

Daniela: testimonio y vivencia

Piura, archivo personal

Daniela, de 32 años, profesional capaz de elaborar proyectos públicos y privados rentables, llegó a mí después de haber sido diagnosticada con trastorno bipolar, medicada y tratada en psicoterapia.  Con la voz entrecortada, me confesó:

“Creo que en el tema de la sexualidad no soy comprendida.  Durante la psicoterapia han surgido recuerdos de mi infancia que no he podido asumir.  Mi cabeza da vueltas intentado encontrar el origen de mis cambios de humor, que me llevaron a romper mi relación de pareja.  Decidimos vivir juntos cuando supe que estaba esperando un hijo.  El parto fue complicado, con preeclampsia.  No pude ver a mi hijo en dos semanas y, cuando lo tuve en mis brazos, sentía que me rechazaba.  Me daba miedo cuidarlo.  No quería estar con mi bebé ni con mi pareja…”

Este relato nos conduce a una pregunta crucial: ¿por qué el diagnóstico se ha convertido en una moda insalvable en la salud mental, limitando el ejercicio psicoterapéutico? (Wampold, Bruce; Imel, Zac, 2021)

Ética y profesión

La psicología clínica no puede reducir la experiencia humana a una etiqueta diagnóstica.  Frente a mis alumnos, me pregunto si han integrado la dimensión ética en su práctica.  Algunos discursos, sobre salud mental, sostienen que la moral es un proceso biológico evolutivo que estorba la vida pública y privada (Malo Ocejo, 2021). Yo sostengo lo contrario: la ética es producto de la razón humana y de la capacidad del cerebro para usar las emociones en la construcción del carácter (Camps, 2011; Kahneman, 2019; Gilligan, 2025; Sadin, 2026).

Daniela se encuentra en ese dilema: integrar su experiencia sexual temprana con su identidad profesional y su rol de madre.  El diagnóstico, sin embargo, la redujo a una patología.

Memoria y trauma

En el trabajo psicoterapéutico que Daniela llevó, junto al tratamiento psiquiátrico, había relatado experiencias de abuso en la infancia y adolescencia, que marcaron su vida y condicionaron su maternidad, según ella.  Estos recuerdos, compartidos con su madre, dieron lugar a un proceso de duelo y reconstrucción.  Ambas iniciaron un proyecto emprendedor, mientras Daniela se separaba de su pareja y se mudaba con su hijo a la casa materna.

Aquí emerge la tarea para mis alumnos: comprender la ambivalencia de sentimientos que atraviesa Daniela (Donath, 2016).  No basta con diagnosticar; es necesario interpretar la tensión entre el amor profundo hacia su hijo y el arrepentimiento de haber asumido una maternidad que la desbordaba.

Formación integral.

Mis estudiantes deben integrar conocimientos de biología, neurociencias, filosofía y antropología (Pinker, 2019) para abordar casos como el de Daniela.  No se trata sólo de aplicar técnicas, sino de comprender la complejidad humana en su dimensión ética, social y emocional.

Fracaso, ética y liberación

Daniela nos enseña que superar el fingimiento es un camino de salud mental.  En sus palabras:

“ No son mis cambios de humor los que me definen, sino mi capacidad de integrar mis fracasos al éxito que me espera como mujer emprendedora, profesional, trabajadora y amante apasionada.”

De cualquier fracaso (Brădăţan, 2025) podemos extraer fuerza para replantear modos perturbadores de ver la vida.  En Daniela, el desafío de ser mujer en nuestro tiempo (Degregori, 2026).  En mis alumnos, el desafío de ser profesional de la salud mental capaces de integrar ética, ciencia y humanidad.

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Brădăţan, C. (2025). El elogio del fracaso: Cuatro lecciones de humildad. Barcelona: ANAGRAMA. doi:978-84-339-4733-8

Camps, V. (2011). El gobierno de las emociones. Barcelona: Herder.

Camps, V. (2021). Tiempo de cuidados. Otra forma de ver el mundo. Barcelona: arpa.

Croks, Robert - Bauer, Karla. (2010). Nuestra sexualidad (12ava. ed.). (M. A. Estrada, Ed.) México D.F.: CENGAGE Learning.

Degregori, L. N. (2026). Historia de la sexualidad en Perú (Primera ed.). (A. P. Obregón, Ed.) Lima, Lima, Perú: Grandifer. doi:978-612-99261-2-4

Donath, O. (2016). #madres arrepentidas. Barcelona: Reservoir Books.

Gilligan, C. (2025). En una voz humana. (J. E. Canales, Trad.) Madrid: Taurus. doi:9789566275268

Kahneman, D. (2019). Pensar rápido, pensar despacio. Barcelona: DEBOLSILLO.

Malo Ocejo, P. (2021). Los peligros de la moralidad: Por qué la moral es una amenaza para la sociedad del Siglo XXI. Barcelona: DEUSTO.

Pinker, S. (2019). En defensa de la Ilsutración. Por la razón, la ciencia, el humanismo y el progreso. Bogotá: Paidós.

Sadin, É. (2026). El desierto de nosotros mismos. El giro intelectual y creativo de la inteligencia artificial. (M. Martínez, Trad.) Buenos Aires: Caja Negra.

Wampold, Bruce; Imel, Zac. (2021). El gran debate de la psicoterapia. La evidencia qué hace que la terapia funcione. (L. B. García, Trad.) Barcelona: Eleftheria Sl.



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