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Psicoterapia grupal: teología y capitalismo de la vigilancia

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 Abrimos los ojazos cuando un amigo del grupo manifestó abiertamente que no viene al caso de hablar de la divinidad en términos de "pobreza o riqueza", porque ya es un lenguaje arcaico, aburrido y  superado [1] .  La sorpresa fue tal que a todos nos quedó claro que estaba desacreditando el tema que nos convoca: Teología y el capitalismo de la vigilancia. ¿Cómo sucedió esto?  Hace mucho ruido el tema de abordar la teología desde la reflexión de la pobreza, sin más.  Eso fue en el siglo pasado. Hoy estamos en otra perspectiva.  Además, es absurda porque se presenta al pensamiento teológico católico como si fuera el único que aborda las cuestiones de la divinidad.  Este absurdo teológico, de encapsular la teología en una religión, se siente opresivo desde su arranque… Así las cosas, irrumpe la emoción de desasosiego y comenzar a sentirnos que estamos en modo “patinar sobre hielo”.  Percibo a todos en el grupo, apagando su cámara como queriendo oc...

Psicoterapia grupal: El capitalismo de la vigilancia

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Siento angustia en esta sesión de personas que vienen de diferentes partes del Perú, Bolivia, Argentina, Venezuela, México, entre otros [1] .   ¿De donde brota este sentimiento?   Hace mucho tiempo que la biopolítica ha dejado de ser un punto de reflexión sobre el ejercicio de pensar el poder en toda organización ciudadana.   Pero ¿qué significa biopolítica y qué tiene que ver en esta sesión psicoterapéutica? Es la fuerza que tiene el poder para controlar y manipular el cuerpo de las personas con fines de consolidar el poder que se tiene sobre un grupo, pueblo o nación.   Ejemplo: las medidas de cuarentena, por una situación de emergencia.   La prohibición de la prostitución clandestina y legalizada en determinados centros.   Los uniformes institucionales y homogenizar lo que cubre el cuerpo.   La reglamentación de anticonceptivos.   Ese concepto básico, nos hace pensar en nosotros mismos.   Mientras estoy viendo a los que levantan la man...

Psicología del Perdón. Octava sesión

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  ¿Te acuerdas cuando tenía ocho años?   En ese tiempo deseaba estar muerta [1] .   Sonreía, pero por dentro quería que no estuviera viva.   Dicen que los niños no mienten, pero yo si mentía para que no me dijeras nada.   Te dije varias veces que quería conocer a mi padre, pero nada.   Él tenía a mis dos hermanas: Sara y Cristina y yo no pasaba con ellas.   Te aguantaba todo a ti.   Pero cuando se murió mi padre, tampoco me dejaste ir a su entierro.   ‘Mejor que se haya muerto’ dijiste.   Sentía pena por Sara, porque caminaba con andador y no se le entendía cuando hablaba, a pesar de que ella tenía 14 años.   Por eso te dije que la trajeras a vivir con nosotras.   Un día me pegaste con cólera delante de ella.   Después yo me hice la dormida, para que no siguieras hablando.   Y le comenzaste a decir a Sara que por mi culpa me pegabas.   No abría mis ojos, porque tenía miedo de que siguieras jalándome del pelo y ...

Psicoterapia de la historia del Perú en Zara.

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Estamos mirándonos los rostros [i] .  Te escucho tranquilamente, sin tratar de gritar, haciendo esfuerzo dentro de mis ojos para que no se asome una lágrima disimulada por el uso excesivo de la computadora, cuando en realidad la causa es el relato de tu historia, por la que estás aquí, querida Zara.  ¿Por qué decidiste hablar conmigo? El psicólogo que me vio hace unos meses dijo que tenía una depresión profunda y que tenía que ir a un psiquiatra -entonces, agacha su mirada para no verla llorar-. Ya no he ido más porque no sé qué hacer con mi vida. Desde ese día todos me tratan como loca… Zara no formó parte de los 167 mil residentes en Lima que querían volver a sus pueblos [ii] , en plena pandemia. Paola, su hermana mayor de 23 años, junto a Jesica, su sobrinita de 4 años, y ella decidieron quedarse en la gran capital del Perú y no volver a la sierra.   Pero ¿Cómo llegaron a Lima? Vivíamos en Lima, cuando mi padre se fue de la casa, yo era muy pequeña.   Tengo ...

Psicología del bienestar: lideresas puneñas.

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  Estoy escuchando a las lideresas puneñas que están a punto de iniciar estudios universitarios o emprender nuevos trabajos para ayudar a la familia.   Nos hemos reunido para encontrar apoyo en la psicología que nos pueda liberar de esta angustia.   En medio de más ciento noventa mil muertos en todo el país por la pandemia y más de nueve millones de desempleados y subempleados, aproximadamente.   ¿Qué me dijeron? Tenemos miedo a equivocarnos y nos sentimos inseguras de ingresar a la universidad.   Las expectativas de la familia y los que nos formaron son muy altas, para nosotras.   A veces, tenemos que reprimir sentimientos y emociones… Recuerdo cuando la filosofía hablaba de la felicidad como un objetivo a lograr.   Por mucho tiempo la psicología estuvo interesada en elaborar planes terapéuticos para lograrla.   ¿Cómo hacerlo en un país de luto y desempleados?   ¿Qué elementos psicológicos podrían ayudar a estas mujeres puneñas para su t...

Psicología de la intimidad: Marcela, Roger y Mary.

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  Marcela estaba frente a Roger, su hermano, y Mary, su cuñada.   Les estaba hablando.   Le contaba lo duro que había sido para ella todo el tiempo, cuando tenía que escuchar a ambos, por separado.   Le decía a su cuñada, delante de Roger, que él siempre la había amado con todas sus fuerzas.   Le confesaba a Mary, en presencia de su propio hermano, que siempre ha sido el amor de su vida, aunque hubieran decidido vivir separados el resto de sus vidas, pero en la misma casa.   “Mi hermano sigue enamorado de ti, Mary, aunque no lo creas.”   También le decía a Roger, delante de Mary, que ella esperaba más muestras de cariño expresado, vívido y no solo la ayuda en casa.   “…Sí, Roger, Mary siempre espera una caricia tuya, un abrazo, un beso… no solo el hecho que ayudes en casa…” Sin embargo, esta conversación con ellos le había hecho recordar a Marcela su propia vida amorosa, que me contó en una sesión: Cuando me separé de mi esposo y me quedé con mi...

Psicología del control interno y externo

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  Enciende la cámara de su celular y de fondo veo el cielo azul de Puno.   Sara luce un sombrero grande.   Siempre sonriente.   Acaba de llegar de trabajar de la chacra de una tía.   “Si quiera hay trabajo”, me dice.   Es el primer día de la terapia.   Desde su pueblo puede ver el lago Titicaca todo el tiempo. “Le voy a enviar una foto…”   Me dice resolutivamente: “Soy aymara”.   Le entusiasma hacer algo con los turistas que veía llegar antes de la pandemia.   Vive con su madre y su hermana.   Su madre está enferma y no puede hacer muchas cosas.   Así que ella ha tenido que asumir varios roles maternos.   ¿Por qué pidió tener una cita con psicología? Eso me pregunto después de llenar la ficha con sus datos.   No puedo quitar de mi pensamiento la cita anterior: Katia no dejaba de llorar.   Todo comenzó la noche de navidad del año pasado, cuando la familia decidió reunirse, después de haber sobrevivido a la Covid...